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Filología

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Lo que mejor caracteriza el método filológico es su peculiar articulación de lo lingüístico, lo histórico-literario y lo sociocultural en el esfuerzo por editar y explicar cualquier producción textual

En las noticias sobre las últimas polémicas internas de la Real Academia Española se advierte la tendencia a referirse a un grupo o facción de 'filólogos' o 'lingüistas' como designaciones intercambiables. Así se aprecia en la doble entrevista a su director, Santiago Muñoz Machado, y al escritor y académico Arturo Pérez-Reverte aparecida no hace mucho en ABC. En su cuarto apartado, titulado precisamente 'El voto blanco de los filólogos', se les preguntaba a ambos por «la no elección de Luis Alberto de Cuenca» y «las dos corrientes que pugnan en la vida académica». En este contexto, Pérez-Reverte aludía a «una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica» y Muñoz Machado se refería a la primera como «el tercio de filólogos lingüistas». Sin embargo, aunque la filología y la lingüística sean genéticamente inseparables y conserven innegables vínculos, se trata de dos disciplinas autónomas y, en ocasiones, incluso distanciadas. No aseguro que sea el caso respecto de la vacante de la silla 'o', pero, al margen de especulaciones, lo que no ofrece dudas es que Luis Alberto de Cuenca, además de conspicuo poeta, es filólogo, pero no lingüista.

Para apreciar la diferencia entre filología y lingüística basta con recurrir a las propias definiciones del diccionario académico en su actual versión 23.8.1 en línea. Allí se describe la primera como «ciencia que estudia las culturas tal como se manifiestan en su lengua y en su literatura, principalmente a........

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