Cofradías e igualdad de sexo
Cofradías e igualdad de sexo
Mañana podría exigirse a una cofradía que admita a alguien que ha hecho apostasía para evitar una suerte de discriminación religiosa, lo que chocaría frontalmente con el Derecho Canónico
Santiago Cañamares Arribas
Hace algunas semanas el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admitió a trámite la demanda de la cofradía del Santo Cristo de La Laguna –compuesta solo por hombres–, que considera vulnerada su libertad religiosa a raíz de que nuestro Tribunal Constitucional le obligara a admitir mujeres. Esa decisión estuvo motivada por la estimación de un recurso de amparo interpuesto por una mujer que alegó que la negativa de la cofradía a admitirla como miembro entrañaba una vulneración de su derecho de asociación y de su derecho a la igualdad por razón de sexo. Algunos años después la polémica se repite, en este caso en el marco de una cofradía de Sagunto que acaba de ratificar sus estatutos, que limitan la condición de miembro a los hombres. El asunto, que podría parecer menor, abre en realidad un debate profundo sobre cómo entendemos la relación entre la libertad religiosa y la igualdad en una sociedad democrática.
Para empezar, conviene recordar que una cofradía no es una asociación cultural cualquiera. Me refiero a que no es un club deportivo ni un grupo de amigos que organiza actividades lúdicas para el fin de semana. Son asociaciones de fieles creadas dentro de la Iglesia católica para promover el culto público a través de actividades religiosas. Dicho de otra manera, son comunidades de creyentes que se organizan para la práctica de su fe. Por eso no se rigen por la Ley de Asociaciones, sino por el Acuerdo de Asuntos Jurídicos con la Santa Sede y........
