Defender la frontera moral
Defender la frontera moral
El Estado tiene la obligación de controlar sus fronteras. No hacerlo es una forma de injusticia hacia quienes esperan durante años un permiso, hacia quienes cumplen la ley y hacia los propios ciudadanos
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Una frontera abierta deja de ser una frontera, igual que una casa sin puerta deja de ser una casa. Las puertas y las fronteras tienen un fin dual, que es acoger a los de fuera y proteger a los de dentro. Permiten entrar a quienes ... deben entrar y obligan a esperar a quienes aún no puede hacerlo. No son, por lo tanto, una muestra de odio hacia el extranjero, sino la condición de nuestra hospitalidad. Conviene recordarlo ahora que llevamos un mes........
