Bolsas de billetes para el PSOE no, que me enamoro
Bolsas de billetes para el PSOE no, que me enamoro
La bolsa con fajos de dinero es la cima simbólica del ritual de la corrupción, la transfiguración del trinque
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La exnovia de Aldama afirma en el Supremo que el dueño de Air Europa entregó 500.000 euros al comisionista y a Koldo García
Carmen Pano tiene nombre de finalista del Planeta. Su chófer -que llamaban 'mecánico' los señores- ha confirmado que llevó a Ferraz bolsas con fajos de billetes a cambio de favores del Gobierno de la coalición. Aquí se aparece, al fin, la bolsa con fajos ... de dinero, que es la cima simbólica del ritual de la corrupción, la transfiguración del trinque. Aporta el peso de tradición: con una bolsa de billetes es como se ha trincado toda la vida de Dios. Ojalá una bolsa de basura perfumada y violeta, acaso para llevar al sanchismo las mordidas de los hidrocarburos. La bolsa de basura encierra una simbología sugerente, casi de transparencia: la lencería del mangoneo, la cama redonda o catre del puticlub en el que han convertido mi Españita.
Con bolsas de dinero no, que me enamoro, y pierde uno los papeles en esta celebración con neones de la inmoralidad en la que ya dan igual ocho que ochenta y meten en un partido político 90.000 pavos en fajos, en una bolsa, digo, andando como un torero en el paseíllo, y se los entregan a alguien a cambio de una licencia para vender gasolina. España va en esa bolsa de dinero, tan cargada que se le van soltando las asas que se clavan en los dedos, casi como cuando no llegas al contenedor porque has metido demasiado peso en la basura. Con churretes de los restos de la lata de cerveza y clin, clon de botellines, de latas de tomate y reguerillo de aceite por la acera. Qué asco le tengo y, a la vez, qué risa me da esta imagen de cacos cogiendo la bolsa de la pasta para vender su país y llevándola al hombro entre la oscuridad de la legislatura, como el ladrón de los dibujos animados que va de noche con su saco, su gorro, su antifaz y su jersey de rayas de cuello alto, pero sin noche, sin saco, sin gorro, sin antifaz. Porque todo esto se hace a la luz del día y en la cara de todo el mundo, y uno puede meter 90.000 euros de mordidas en Ferraz, sin que le caiga la pasma de inmediato.
Mientras tanto, siento en el cogote el aliento de Marisú Montero, que no tiene dos manos: tiene dos bombos de la banda del maestro Tejera. Me anda olisqueando el como una podenca para saber si he declarado la venta de la bici que se le quedó pequeña a Palomita. Convengamos que, en un país en el que no merece la pena salir a quemar los palacios de los primeros ministros, habrá que elegir entre que te mire Hacienda por el IVA del ticket de la gasolina o que el partido del Gobierno se lleve el dinero en fajos de billetes metidos en bolsas de basura, pero las dos cosas a la vez, no.
Mientras tanto, se derrocha belleza presupuestaria en el trasiego oculto de metálico y en señoras. Las historias de amor de Ábalos son más bellas que la Victoria de Samotracia. Le pagaron el piso a la amante del ministro, contratada por Ineco, que parecía salida de un catálogo de suripantas que ahora llaman 'escorts', y que a Miss Asturias -muslamen a la entrada del juzgado de la primavera-, le buscó un puesto en otra empresa pública para darle un empujón; empujón laboral, evidentemente. En el feminismo pedrista, que es peli de destape con carreras por los pasillos, pelambrera al aire y risas al otro lado de la puerta de la habitación, podríamos convenir en que Ábalos movió los enchufes de sus sobrinas por hacerles, como es natural, un favor. ●
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
José Luis Ábalos Meco
