La intemperie, vivienda pública
La intemperie, vivienda pública
El okupa entra sin permiso, y el pijo entra sin sospechar cuánto expulsa su holgura. Son extremos distintos pero ambos certifican la misma avería: la casa ha dejado de ser casa
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Ángel Antonio Herrera
España ha partido la vivienda en dos mitades igualmente enloquecidas. Por una puerta, irrumpen los okupas, con la almohada al hombro y unas prisas tribales. Por la otra, entra un pijerío selecto, con una reserva digital, una maleta de ruedas y tres mil euros para ... pillar un mes en........
