Los huevos del Congreso de los Diputados
Tengo múltiples razones para pensar que no tenían ni la menor idea de dónde estaba Irán antes de que comenzase la guerra. Por no decir el estrecho de Ormuz, allí donde jesuitas, dominicos y finalmente agustinos difundieron los evangelios durante más de tres siglos. Pero allí estaban, ufanos, lanzándose obleas desde el estrado del Congreso de los Diputados y afeando al contrincante su ignorancia geográfica. Algo así como un borracho esputando a otro borracho que bebe demasiado. Puedo llegar a entender que no tengan un conocimiento suficiente de historia o de religión, pero que sean tan cínicos de reprochárselo a los demás es un milagro de Pentecostés.
En cambio, lo que más me sorprende es que se hagan los ofendidos al escuchar algunas expresiones que, solo en su mente párvula y más estrecha que Ormuz, se antoja malsonante y grosera. Cuando el presidente del Gobierno lanzó hace unos días la expresión "me lo han puesto a huevo", hubo suspiros de España en algunos escaños pensando que Sánchez se había dejado llevar por el lenguaje escatológico de la entrepierna. Nada más lejos de la realidad. Esa expresión fue utilizada a un metro de donde mi buen amigo Federico Trillo exclamó el afamado "manda huevos" emplazando a una votación que tenía el siguiente enunciado: "Rúbrica de la disposición transitoria segunda. Se suprime la referencia a las tarifas de conexión para desarrollar el contenido resultante de la tramitación previa en el Congreso de los Diputados. Por último, también por razones de técnica legislativa, una disposición derogatoria que prevé expresamente la abrogación del Real Decreto Ley del que trajo origen este Decreto Ley".
Cuando el presidente del Gobierno lanzó la expresión "me lo han puesto a huevo", en algunos escaños se pensó que Sánchez se había dejado llevar por el lenguaje escatológico de la entrepierna
Ni una ni otra expresión tienen relación con los atributos masculinos. En el primer caso, "poner a huevo" es modo alusivo a lo económico que se vende una cosa, porque antaño este alimento tenía un precio muy bajo. En el segundo caso, "manda huevos" es la versión romance de "¡Mandat opus!", expresión que se utilizaba en el ámbito jurídico y que significaba «La necesidad obliga». "Uebos" es un arcaísmo, hoy en desuso, procedente del latín opus, que significa "necesidad" o "cosa necesaria". Es más, aún recuerdo al propio Sánchez descerrajar en el Senado la expresión "se la meten doblada" y que algunos senadores se sonrojaran como sor Citroen en el reclinatorio. Ese sofoco de monja a la que le cuelan una película porno en Cine de barrio carecía de sentido, pues la expresión procede de la argucia de algunos soldados de doblar mantas para aparentar más cantidad en los recuentos. Lo peor es que, unos y otros, nos la meten doblada por "uebos". Y no será porque no me lo hayan puesto a huevo al escribir esta pieza. Será por huevos.
