menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Nacho Duato: "Hemos operado en Chad a 25 niños gracias a una fundación, pero la gente no dona ni un euro"

4 0
30.03.2026

Más allá de la impronta marcada como bailarín excepcional, de las coreografías recreadas por compañías de danza en el mundo entero, o de la polémica que generan sus opiniones sin filtro, no podemos olvidar la faceta solidaria de Nacho Duato (Valencia, 1957) que da cuenta de su talla humana. Nos acoge en su casa de Madrid tras un reciente viaje al Chad, uno de los países más pobres del mundo, para compartir con 20minutos los detalles de las acciones de Fernando Fonseca Foundation, entidad con la que colabora desinteresadamente y a la que aporta fondos de su bolsillo.

Todo arrancó hace décadas, con el trabajo altruista del doctor Fernando Fonseca Máñez (Caspe 1946-Barcelona 2014), un cirujano que dedicó buena parte de su vida a ayudar a los más desfavorecidos de este planeta. Especializado en cirugía de extremidades, realizó infinidad de complejas intervenciones en África, una labor que tiene continuidad desde su muerte a través de la citada fundación impulsada por su viuda, Fina Sensada, documentalista que ha registrado estos viajes humanitarios en reportajes de vídeo.

"La acción humanitaria no es caridad, es ayudar a vivir con dignidad". Es el lema de la fundación y esa ayuda se basa en la sabiduría del también cirujano Marc Garcia-Elias i Cos (Tarrasa, 1954), quien tomó el testigo de su colega Fonseca, sigue realizando operaciones en África y ha extendido sus conocimientos a jóvenes profesionales de ese continente. La imagen pública de Nacho Duato ofrece un altavoz a estas iniciativas y contribuye a dignificar las vida de los niños más necesitados, principal objetivo de este proyecto.

Ha regresado recientemente del Chad, de un viaje humanitario con Fernando Fonseca Foundation. ¿En qué ha consistido? 

El viaje ha sido una misión quirúrgica. Queríamos operar a 30 niños, pero finalmente fueron 25 en una semana. El cirujano Marc Garcia-Elias es una eminencia en el mundo, pero en España casi no se le conoce, como siempre suele suceder. Ha estado yendo al Chad durante más de veinte años, formando a cirujanos africanos. Hay uno del Chad, otro de Senegal, la anestesista es de Costa de Marfil… Ya no tienen que ir los salvadores a África, sino que ellos mismos pueden operar a sus compatriotas y seguir la evolución. Es muy bonito ver a los cirujanos africanos, que además no cobran nada. La fundación alquila los quirófanos, el instrumental y se encarga de la esterilización del material. Garcia-Elias operó a un chico de 21 años que se había quemado las dos manos de pequeño, y los cirujanos africanos alucinaban. Aprenden mucho viéndole, como cuando yo era joven y veía a un primer bailarín

Los niños tienen lesiones de nacimiento, por paludismo, atropellos o quemaduras

¿Cómo se producen habitualmente estas lesiones los niños? 

Algunas son de nacimiento, otras por el paludismo y hay muchos casos de quemaduras de manos, porque las mujeres cocinan en el suelo y los niños van por ahí sueltos jugando. También hay casos de atropellos, porque los niños de 4 años van solos por la carretera y allí no hay ni semáforos.

¿Va bien la obtención de fondos para la fundación?

Muy mal, porque la gente no dona. Me preguntan por Instagram, pero lo que le gusta es ver las fotos y luego no te da ni un euro. HP nos ha dado tres mil euros. Todas las operaciones han supuesto 25000 euros. Le he pedido cien mil euros a Ortega, el de Zara, pero no nos los dan. Los que más ponemos al final somos nosotros mismos. Luego tengo una campaña que se llama Pon un niño de pie bailando, que por cada zapatilla de ballet que se compra se dona un euro, pero tampoco creas que funciona mucho. He hecho una serie de dibujos para varias publicaciones, pero con eso puedo sacar tres mil euros o algo así, y quiero hacer en mi academia una presentación de la fundación, bailar algo con mis bailarines de la academia, exponer todos mis cuadros y tratar de venderlos.

¿En qué condiciones se vive durante estos viajes a Chad? 

Estamos en una misión, en una habitación con un colchón y la mosquitera. En el baño hay que tirar el agua porque no va la cisterna. Es muy precario todo, pero yo prefiero estar ahí que en el Ritz. El amor que te dan las monjas, ver a los niños felices cuando les das un caramelo o los ves jugar… Allí ningún niño tiene móvil. Les regalamos una pelota del Barça y todos a pegarle a la pelota, y las niñas con unas pelotas de tenis. Allí los niños juegan con una rueda y un palo. Es el cuarto país más pobre del mundo y las ciudades son de chozas.

¿Cómo se regresa de un viaje así? 

Lo más bonito es que con tan poca cosa están felices. Hay mucho musulmán junto con los católicos, y todos van a misa juntos. Viene un padre a dar misa y los musulmanes también van. Luego hacen sus rezos, pero son muy simpáticos, muy amables, se ayudan los unos a los otros. Todo muy sencillo, no hay nada superfluo. Las sillas son de madera, que las hacen ellos mismos, y a los niños les enseñan costura, carpintería. Hay muchos que quieren estudiar informática y estamos viendo si HP nos da cinco ordenadores y cinco tablets, pero no creas que es tan fácil la cosa, ¿eh?

Lo importante es emplear el dinero en misiones concretas y formar médicos para que ellos puedan operar

La fundación busca actuar de un modo efectivo, ¿no es así?

Tú no puedes ir allí a dar dinero, porque al final el dinero se acaba. Hay que dar el dinero justo para hacer la misión que quieres hacer, operar a esta gente y volver. Lo importante es educarles para salir de la pobreza: cómo hacer un huerto, cómo vender lo que hacen… Es importante educar a los médicos para que no tengamos que ir los blancos como los salvadores a operar, sino que dentro de unos años simplemente les mandemos el dinero y ellos mismos lo hagan. Estuvimos hablando con el ministro de Sanidad, pero está en un edificio que no te puedo explicar. Le pedí ir al baño y estaba lleno de moscas, ¡en el Ministerio de Sanidad! Pero él nos decía, ‘¿qué hago? no hay educación, las madres no saben cuando el niño tiene paludismo’.

También han ayudado a algunas escuelas.

Hicimos un pozo en una escuela que nos ha costado seis mil euros, porque no tenían agua. Un colegio de 300 niños que no podían beber ni ir al baño. Las aulas son muy pequeñas, con una pizarra. Ningún niño tiene lápiz, entonces aprenden a escribir con una tiza y ya está. La 'tablet' de ellos es un trozo de madera negro. Los profesores, pobres, tienen una paciencia… Nos recibieron con una canción de bienvenida y nos hicieron una pequeña obra de teatro. Les encanta bailar y cantar, y así acabábamos todas las noches. Incluso los niños que van en muletas o en unas sillas de ruedas de hierro, salen ahí en medio a bailar. Es impresionante.

¿El interés que generaba el tercer mundo, décadas atrás, se ha desvanecido con la situación global? Parece que de África ya nadie se acuerda. 

Hay mucha ONG vip, que van allí vestidos como de Coronel Tapioca, pero hay que ir normal. Allí las mujeres son presumidas, van con unos trajes preciosos, pero los niños pobres no se cambian la camiseta en todo el año. Lo importante es gastarte el dinero necesario pero no regalar nada. Está estudiado que llega a destino menos del 30% del dinero de las ONG. Lo demás se queda en el camino o por corrupción. Muchas ONG cobran, pero en esta fundación no cobra nadie.

He dicho que estoy en contra de Putin y que soy gay, y en Rusia no me ha pasado nada

Vive la mitad del año en Rusia. ¿Cómo sigue la situación allí, después de tres años de guerra?

Bueno, yo estoy dirigiendo un ballet, no estoy en la frontera con un 'kalashnikov' en la frontera de Ucrania. Me dicen que tengo las manos manchadas de sangre porque con mis impuestos se venden armas, pero con eso no podrían comprar ni unas botas de soldado, porque se pagan muy pocos impuestos y no cobro tanto. Tengo 180 bailarines, unos 30 son ucranianos, casados con rusos o con rusas. Si yo supiese que dejando Rusia se acaba la Guerra de Ucrania, lo haría, pero si me voy de allí dejo a mis bailarines sin trabajo. Desde que estoy allí la venta en taquilla se ha triplicado. Estoy en contra de la guerra y en contra de Putin. Lo he dicho y no me ha pasado nada. También dicen que te matan por la calle si eres gay, pero eso es mentira. Lo que veo es que toda una generación joven no puede salir a Europa para estudiar o viajar. Solamente viajan los ricos a Marbella y a Canarias.

¿La labor que hace en el teatro Mikhailovsky de San Petersburgo le llena por completo? 

El ballet en Rusia es como el fútbol aquí. El respeto que tengo allí y las horas de trabajo que hacemos, aquí en la vida. Tengo los mejores bailarines del mundo, he trabajado con los del Bolshoi y los del Mariinsky, he hecho dos óperas… Tengo 200 músicos, 150 cantantes y un teatro maravilloso… ¿Por qué lo voy a dejar? El entrenador del Zenit de baloncesto y yo somos los únicos españoles que nos hemos quedado. Si me dieran el mismo trabajo aquí, yo me vendría, porque no te creas que me gusta tanto vivir en Rusia. Prefiero vivir en la calle Mayor y tener una compañía en el Teatro Real, pero me vengo aquí y me cancela Ayuso porque no le bailo el agua. Ocho espectáculos me han cancelado: en Teatros del Canal, en Murcia, Castellón, Móstoles… Me meto con Ayuso y con quién me da la gana. Mi trabajo es bailar y ahí no la critico, no hago un monólogo contra ella. Esto va sobre la música y la belleza del baile.

Los políticos se desfogan en el Parlamento, los curas en el púlpito, el rey en su trono y yo lo hago en Instagram

Su canal de Instagram es donde se desfoga con Ayuso.

Ella se desfoga en la Comunidad de Madrid, el rey en su trono, los políticos en el Parlamento, los curas en el púlpito… pues yo lo hago en Instagram. He tenido nueve ministros de Cultura, unos de derechas y otros de izquierda: he tenido a Esperanza Aguirre, a Rajoy, a Semprún… No me acuerdo qué ministro me decía, ¡mira el rojillo!, y yo le respondía, ¡mira el facha! No pasaba nada, no se les ocurría cancelarme o dejar de invitarme como si fuese el diablo. Con la Compañía Nacho Duato actuamos en sitios donde gobierna el PP, pero cuando hay una alcaldesa con la cabeza encima de los hombros. Cuando tienes una alocada que no sabe dónde tiene la cabeza, entonces te cancela.

¿Mantiene la Nacho Duato Academy sin que aparezca ningún político por allí?

No los quiero y no tengo subvenciones de nadie. Es dinero privado que sacamos porque las niñas del conservatorio pagan, pero no ganamos dinero. Yo no he hecho esta academia para ganar dinero. Tengo un trabajo en Rusia y ya está.

Ayuso me cancela porque no le bailo el agua, pero otros dirigentes del PP con la cabeza encima de los hombros no lo hacen

¿La carrera de un bailarín se parece más a la de un deportista, con una trayectoria tan corta, que a la de cualquier otro artista? 

Bueno, yo creo que es mucho más difícil. El otro día me decían, ¡claro, es que tú eres como un atleta de élite, como Nadal! Perdona, mi profesión es muchísimo más difícil.

Me refiero a la duración. 

Bueno, el bailarín a los cuarenta tiene que empezar a dejarlo. Yo lo dejé tarde, a los 53, pero tienes que ser bastante bueno para dejarlo tan tarde. Nureyev lo dejó a los sesenta y tantos, y Alicia Alonso más tarde, pero un bailarín correcto a los 40 ya lo tiene que dejar.

Cuando ve a un bailarín joven, ¿qué es lo que más valora en él? ¿el físico, el tesón, la elegancia… ? 

Yo veo un bailarín y sé de sobra si quiere bailar de verdad o no. Al vago lo detecto enseguida. Yo a los 23 empecé a hacer coreografías, a los 26 era coreógrafo de la casa en el Nederlands Dans Theater (NDT) y a los 30 ya dirigí aquí. Tengo ballets en todo el mundo y no es una frase hecha. Prefiero la gente con menos condiciones, con menos belleza física o como la quieras llamar, pero que le gusta bailar. A ese, enseguida lo contrato. Por otro lado, tiene que tener musicalidad y que me guste. Hay algo químico también, tiene que atraerme, porque si no lo puedo mirar a los ojos no puedo trabajar con él.

Madrid está cada vez peor: la calle Mayor parece PortAventura y la Gran Vía es una horterada con musicales traducidos al español

¿Cómo se siente en Madrid?

Me siento a gusto en Madrid porque no salgo de casa. Madrid está cada vez peor. La calle Mayor parece PortAventura. Abajo había un par de santanderinos, señores mayores, que me decían, ¡Vamos, Nacho, aquí una tapita!, y ahora hay un restaurante japonés llevado por sudamericanos. Madrid está más sucio y la Gran Vía es una horterada llena de musicales traducidos al español. Tú no puedes oír A Chorus Line traducido al español, es horrible. No hay compañía estable de teatro clásico, como la Royal Shakespeare, Piccolo Teatro, Comédie-Française, Die Deutsche Bühne o el Dramaten. Tampoco tenemos compañía estable de ópera, ni de ballet. Yo tengo 60 cantantes que se saben el repertorio. Todos los años se representa seis veces Carmen, La Bohème, El lago de los cisnes, Tosca, Aida... Aquí viene una ópera, los cantantes son contratados, hay que pagarles el vuelo, las dietas, el hotel, y luego si te he visto no me acuerdo. Funciona la ópera como un cine. No hay repertorio.

¿En qué quedó aquella carta que envió a Felipe VI, pidiéndole apoyo para el ballet?

Le escribí una carta al rey el 25 de diciembre y ni le felicité las Navidades (ríe), pero porque no sabía qué día era. Le dije que me gustaría hablar sobre el estado de la danza. Quería proponerle hacer madrina del ballet a la infanta Sofía, que la llevan ahí como un monigote detrás de la otra. Cada estreno que vaya le damos un ramo de flores, que toquen el himno y se promociona el ballet. En Mónaco viene Carolina al estreno y luego vamos a cenar con ella; en Holanda, la reina Beatriz venía cada dos meses: la princesa Victoria de Suecia, también, y en Bélgica ha venido muchísimas veces Paola. Promocionan el ballet y aquí nada. La reina Sofía vino a verme a Romeo y Julieta con la infanta Margarita, que es ciega. Me pareció muy raro que viniera con una mujer que no ve, teniendo dos hijas, un hijo, nietos... Yo sé que los ciegos, aunque no vean el ballet, sienten algo, pero la primera vez que venía la reina traer a una señora que no ve, me pareció una mala educación.

La infanta Sofía podría ser madrina de la danza, en vez de ir detrás de Leonor como un monigote

¿Qué próximas actuaciones tiene con su compañía?

Ahora vamos a la ópera de Bonn y luego a Baden-Baden. En Matadero me dijeron que iba a bailar al final de este año, pero de pronto me han dicho que lo pasaban a 2028. El alcalde le habrá dicho a María Pagés, que es la que lo lleva, que no quiere que baile ahí. Aparte, Matadero me parece un garaje con 400 espectadores. No puedes ni salir a tomar un vinito. Entonces, les he dicho que no quiero bailar. No en el 28, no quiero bailar nunca ahí.

¿La situación de guerra en Oriente Medio le está afectando en lo profesional?

Hace poco han estrenado en Tel Aviv un ballet mío y los bailarines querían que fuera a verlo. Tienen tres o cuatro ballets míos en dos compañías de Israel, pero yo ahora mismo no voy a ir allí, si ya me ponen a parir porque estoy en Rusia. Además, para entrar a Israel tienes que firmar una carta diciendo que apoyas cualquier decisión política de Netanyahu. Eso te lo hacen firmar y yo eso no lo hago. Tengo una VISA de un año para Rusia y no tienes que firmar nada diciendo que estás de acuerdo con la política de Putin.

Esperemos que el proyecto de Fernando Fonseca Foundation siga en pie.

Yo dedico parte de mi tiempo libre y más de lo que hago no puedo hacer. Los viajes a Chad se van a mantener, pero es importante que la fundación no se expanda demasiado para no perder el control. Operar a 35 o 40 niños cada año no está mal y sabemos que cada euro va donde tienen que ir. Esta labor es muy importante.


© 20 minutos