Cuando volver es un privilegio: violencia estructural y desigualdad de género
Cuando volver es un privilegio: violencia estructural y desigualdad de género
Hay una pregunta que demasiadas mujeres se han hecho en silencio: ¿volveré? No es una pregunta dramática ni literaria. Es cotidiana. Atraviesa decisiones simples —ir al trabajo, tomar un taxi, caminar unas cuadras, salir a estudiar, encontrarse con amigas— y se instala como una sombra que acompaña cada trayecto. Salir de casa, para muchas mujeres, no es únicamente ejercer la libertad de tránsito; es asumir un riesgo que no eligieron.
Desde una óptica de género, este miedo no es una percepción aislada ni una exageración cultural. Es el resultado de una estructura social que históricamente ha colocado los cuerpos femeninos en una posición de vulnerabilidad sistemática. No se trata solo de agresiones individuales; se trata de un entramado de desigualdades, tolerancias institucionales, omisiones estatales y narrativas sociales que naturalizan la violencia contra las mujeres como si fuera un fenómeno inevitable.
El espacio público no es neutro. Aunque jurídicamente se proclame que todas las personas gozan del derecho a circular libremente y en condiciones de seguridad, la experiencia demuestra que ese derecho no se ejerce en igualdad. Para los hombres, salir suele ser un acto ordinario. Para las mujeres, puede implicar estrategias de autoprotección: compartir ubicación en tiempo real, evitar ciertas calles, modificar la vestimenta, no regresar solas de noche, avisar cada movimiento. La libertad se........
