Cien años del tango ‘A media luz’
“Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas. Ciudad que se oye como un verso. Calles con luz de patio”. (Montevideo, Jorge Luis Borges).
“Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio”. (Montevideo, Jorge Luis Borges).
Uno de los tangos que ha provocado más conjeturas por la dirección del lugar, por el número telefónico y por la curiosidad de saber qué pasaba en el secreto segundo piso donde el amor clandestino tenía citas sin testigos, solo un gato y de porcelana es A media luz.
Pensemos que en esto de las figuraciones podemos viajar un momento a un episodio de la literatura, Émile Zola en el pasaje sobre La Curée en Les Rougon-Macquart describía extensamente la habitación de Renée como “un derroche de tisúes, de colores delicados y de fragancias embriagadoras, teatro del amor cuyo altar era el lecho”. “Una cama grande, de color gris y rosa, de la que ni siquiera se veía la madera porque estaba tapizada y completamente recubierta de tela, cuya cabecera se apoyaba en la pared, sus encajes y sus sedas engastadas con ramos de flores que unían el techo con las alfombras”. El lecho “monumento cuya engalanada amplitud rememoraba una capilla ornamentada para alguna fiesta…”.1
Ahora, la invitación es a un país más cercano y a lo de los Wilson, ya que era costumbre en Montevideo pasar el verano en un chalét de Pocitos y hacer fiestas cuya concurrencia era registrada en las páginas sociales. Los Wilson se encontraban entre ellos, invitaron jóvenes para dar la bienvenida al verano por los días de diciembre de 1925, estaba todo listo, con músicos y el periodista y poeta Carlos César Lenzi, quien era un invitado fijo, acreditado de poseer excelente figura y buen........
