Que gobierne, pero que no se nos olvide vigilarlo
Hoy comienza una nueva etapa en la historia republicana y democrática de Colombia. Con la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de la República termina la era de Gustavo Petro, cuatro años marcados por una paradoja difícil de explicar: la incertidumbre que le producía al país la certidumbre de que al Presidente nadie parecía poder persuadirlo de tener cordura cuando tomaba algunas de sus decisiones.
Fueron cuatro años atravesados por escándalos, algunos derivados de decisiones que parecieron perversas, otros de actuaciones negligentes y, en no pocos casos, de una combinación de ambas. Pero sería injusto hacer un balance exclusivamente desde la crítica. A Petro hay que reconocerle que durante su gobierno, sectores........
