Lo obsceno
En un tiempo —remoto, casi arqueológico— era obsceno hacer algunas cosas: exhibir lo íntimo, ventilar la alcoba, hacer explícitas la sexualidad o las inmundicias (llagas, excrementos físicos y morales). Pero también era obsceno pavonear la ignorancia, la bajeza, el pillaje y la corrupción. Obsceno, en suma, era desnudar lo que se tapaba por pudor o por simple higiene espiritual.
Después, con el paso del tiempo, el territorio de lo obsceno se redujo al sexo. Como si la única impudicia posible fuera la piel expuesta. Y el sexo —¡qué injusticia!— es bastante más natural y menos repugnante que muchas miserias humanas, como la plata mal habida, la ignorancia, la maldad y la perversión, que hoy se exhiben........
