La identidad en vísperas del naufragio
Por puro azar o milagro providencial, en el encuentro contra Uzbekistán, nuestra selección saltó a la cancha vistiendo el uniforme alternativo. Afortunadamente fue así, pues ver el amarillo en pleno fragor electoral habría servido para inflar el pecho de unos avalistas cuyo único horizonte discursivo se reducía a la consigna monolítica de una frase campeona por su vacuidad. Para ellos, toda discusión nacional empieza y termina en esa frase lapidaria; no hay espacio para el matiz, el programa o la propuesta real; el autor era un fantasma ideológico y su plataforma un vacío absoluto, pero la indumentaria pretendió suplir la falta de ideas. Hoy, quien camina con la prenda,........
