Ni derechas ni izquierdas, son los hechos
Colombia inicia una nueva etapa. Después de cuatro años en los que buena parte del debate público giró alrededor de la ideología y el activismo, el país espera algo mucho más sencillo, pero infinitamente más importante: resultados.
La pobreza no distingue entre derechas e izquierdas. La enfermedad tampoco. La inseguridad no pregunta por la filiación política de sus víctimas. El desempleo, la falta de oportunidades o la angustia de una familia por llegar a fin de mes tampoco reconocen ideologías. Los problemas reales reclaman soluciones reales.
Por eso, la conversación nacional debería abandonar la trinchera política y regresar al metro cuadrado del ciudadano. Allí........
