La cuna de viento
En Altagracia, la muerte es una estadística de mercería. Si no hubo un grito al nacer, un nombre en el registro o un bulto que ocupe espacio en la fosa, se decreta que allí no ha pasado nada. Para la moral de parroquia, un embarazo que se detiene es una avería biológica que se limpia con cal. En este mercado de lágrimas autorizadas, lo que no respira no tiene luto.
Leonor camina sin seda negra. El boticario y el cura decretan que no se llora lo que no tuvo rostro, pero ella avanza doblada, protegiendo su vientre como una brasa clandestina. Su sombra es la más obscena: una cuna de humo para el hijo de viento, una........
