Ni objetos ni hijos: animales dignos de protección
Hubo un tiempo en que los animales fueron tratados como cosas sometidas a la voluntad de sus propietarios. Hoy, afortunadamente, entendemos que son seres sintientes, capaces de experimentar dolor, miedo y bienestar. Sin embargo, al superar aquella visión hemos comenzado a transitar hacia el extremo de humanizarlos hasta desdibujar su naturaleza y llamar “hijos” a quienes, por entrañables que sean, continúan siendo animales.
Una mascota puede ocupar un lugar esencial dentro de una familia, acompañar la soledad y despertar afectos profundos. Nada de ello está en discusión. Lo cuestionable aparece cuando el amor pierde proporción y se convierte en una representación destinada a satisfacer las necesidades humanas antes que las del........
