1 de enero: el año que no empieza de cero
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Hay un espejismo que reaparece cada 1 de enero: la idea de que todo comienza de nuevo, como si existiera un mecanismo para deshacernos de lo vivido con solo cambiar el calendario. Esa comodidad mental es entendible, pero no corresponde a la realidad. Ningún país, ninguna institución y ninguna persona empieza de cero. Lo que inicia es otra etapa, impulsada —o condicionada— por las huellas que dejamos atrás.
Este nuevo año exige algo más maduro que el habitual borrón y cuenta nueva: distinguir entre lo que vale la pena conservar y lo que debe descartarse de manera definitiva. Y esa selección no depende del entusiasmo de la fecha, sino de una revisión de lo ocurrido.
El país carga un........
