Sexo, pantallas y consentimiento
¿Dónde comienza una experiencia sexual? Durante mucho tiempo pensamos que la respuesta era sencilla, “en el encuentro entre dos o más cuerpos”. Hoy ya no lo es tanto. Puede comenzar con una conversación, continuar con una fotografía y terminar en una pantalla que alguien sostiene en la intimidad de su habitación.
El problema no es que la sexualidad haya llegado a las pantallas, es que todavía no hemos aprendido a hablar de ella cuando ocurre allí. El sexting es el intercambio voluntario de mensajes, imágenes o videos de contenido sexual mediante el uso de tecnologías, puede ocurrir entre parejas, personas que están iniciando una relación o personas que simplemente mantienen una interacción sexual. Por sí mismo, no constituye una conducta problemática.
Lo que resulta importante, es analizar las circunstancias en las que se desarrolla, ya que, como en cualquier práctica sexual, debe existir consentimiento, intimidad, determinación de límites y análisis de los riesgos. La diferencia entre el sexo online y offline está en que la tecnología modifica radicalmente la capacidad de controlar lo que sucede después del intercambio o de la relación sexual, debido a que el contenido intercambiado puede ser fácilmente copiado, almacenado, reenviado o publicado.
Por eso, hablar de sexting exige dejar de lado la moralización, la ingenuidad y, sobre todo, la prohibición. El camino está en lograr que........
