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‘No se dice tete, se dice chupete’: ¿hay que corregir a los niños cuando están aprendiendo a hablar?

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10.03.2026

“No vocaliza”, “Habla mal”, “Habla raro”, “Habla poco”… ¿Quién no se ha preocupado alguna vez de si todo está yendo como debe cuando un niño o una niña pequeña empiezan a formar sus primeras frases?

A menudo, los adultos escuchamos con atención (y, en muchas ocasiones, con preocupación) cada una de sus palabras. No es raro que madres y padres busquen una segunda opinión, ya sea en las aulas de educación infantil o en gabinetes de logopedia. Sin embargo, lo que con frecuencia se interpreta como un problema es, en realidad, una parte normal y necesaria del aprendizaje del lenguaje.

Hablar diferente no es hablar peor

Cuando un niño dice “tete agua”, “perro grande ahí” o pronuncia una palabra de forma que a los adultos les suena extraña, es fácil fijarse solo en lo que le falta, en lo que consideramos “erróneo”. Sin embargo, desde el punto de vista del desarrollo del lenguaje, lo importante no es que esas formas se parezcan a las del habla adulta, sino que cumplan su función principal: comunicar.

La investigación en lenguaje infantil lleva tiempo mostrando que los niños pueden comunicarse con eficacia, porque el aprendizaje del lenguaje se construye primero sobre el uso y la interacción, y solo más tarde sobre las reglas.

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Pensemos, por ejemplo, en las interacciones entre madres, padres y bebés de apenas seis........

© The Conversation