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El calentamiento del mar acorrala a la posidonia, pulmón del Mediterráneo

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29.06.2026

Cuando pensamos en el Mediterráneo, imaginamos playas, acantilados o pueblos costeros. Pero una parte esencial de este paisaje está bajo el agua: las praderas de Posidonia oceanica. Aunque a menudo se confunde con un alga, la posidonia es una planta marina. Y solo vive en este mar.

Sus praderas dan refugio a peces e invertebrados, estabilizan el sedimento, ayudan a mantener el agua transparente, protegen la costa frente a la erosión y almacenan carbono durante largos periodos. Son, en pocas palabras, una infraestructura natural clave para nuestras costas.

Pero la posidonia está en retroceso. A los impactos locales, tales como fondeos, contaminación, dragados, obras costeras o aumento de la turbidez, se suma una presión cada vez más importante: el calentamiento del mar.

El calor que no mata de golpe

Cuando hablamos del efecto del calor sobre los ecosistemas marinos solemos pensar en olas de calor extremas: la temperatura sube mucho durante unos días y los organismos no lo resisten. Pero esta visión es incompleta.

A veces el daño no aparece por un episodio extremo y puntual, sino por una exposición prolongada a temperaturas moderadamente altas. Un verano algo más cálido, seguido de otro verano cálido, y después otro, puede generar una carga de estrés que se acumula lentamente. No mata de golpe, pero debilita.

Con la posidonia puede ocurrir algo parecido. Una pradera no desaparece necesariamente de un día para otro. Puede empezar perdiendo densidad, abriendo claros, reduciendo su cobertura y........

© The Conversation