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Hello, Venezuela

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tuesday

Una vez más, a más de 30 mil pies de altura sobre el Atlántico, avanzamos rumbo a suelo latinoamericano. Una vez más, regreso a un país en guerra, como tantas veces desde aquella primera vez hace ahora 10 años. Un regreso distinto a todos los demás. Una vez más.

Lo hemos dicho en otras ocasiones, Venezuela sufre una guerra multiforme de largo aliento. Tan multiforme, que en nuestras idas y venidas en esta década, cada regreso ha sido diferente. A cada vuelta a la patria de Bolívar, la realidad era distinta. La forma de guerra había mutado. El dinero no servía. Los precios de las cosas eran otros. Las propias cosas eran otras. La morfología de lo cotidiano había cambiado. Calles, comercios, hogares, cocinas, fogones y sartenes lucían distintas. ¿Y el pueblo? El pueblo siempre resistiendo. Ante la guerra híbrida y multiforme, resistencia híbrida y multiforme. En ocasiones de pura sobrevivencia. En otras, de creación heroica. Sobrevivencia o heroísmo, siempre creando, siempre inventando.

Sin embargo, este regreso a Venezuela es diferente a todos los diferentes. Incisivamente diferente. Dolorosamente diferente. Algo increíble ha ocurrido desde que hace unos meses abandonamos el país. Siento algo así como que vuelvo a un país otro, que sigue siendo el mismo, pero es otro. La inquietud me aborda desde hace días.

En unas horas aterrizaré en una nación donde la soberanía ha sido saqueada de manera canalla e inédita. Volvemos a un país bombardeado, asediado, amordazado, amenazado lo más valioso, la propia vida, la sobrevivencia de un sueño, de un nuevo amanecer tejido desde hace 27 años. Volvemos a un país con su Presidente obrero secuestrado, con su primera combatiente secuestrada. Volvemos a una ciudad que vio cómo los vuelos rasantes de aviones de combate, bombarderos y helicópteros descargaron su ira de fuego sobre la piel y la dignidad de todo un pueblo.

Una percepción diseñada milimétricamente y regada en la orbe digital ha infectado la opinión internacional sobre Venezuela. El imperio del algoritmo impone sus verdades. Como si aquellos aviones enviados por la administración del crimen de un señor pedófilo y genocida apellidado Trump, lo hubiera cambiado todo. Como si aquellos aviones que irrumpieron en la oscuridad planificada de........

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