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La real amenaza nuclear sionista

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16.03.2026

Sus extremistas afirmaciones fueron rechazadas por numerosos países y organizaciones mundiales pero de ahí no pasó por lo que se hace necesario reconstruir el escenario.

A principios de 2021, según fotos satelitales de Google Earth, publicadas por el Panel Internacional sobre Materiales Fisionables (IPFM) y reproducidas por el diario británico The Guardian y la agencia de noticias AP, Israel estaba ampliando su enorme fábrica nuclear que posee en el desierto de Neguev.

Las publicaciones señalaban que ese país llevaba a cabo  excavaciones de gran profundidad y del tamaño de un campo de fútbol a unos metros del reactor del Centro de Investigación Nuclear, cerca de la ciudad de Dimona.

El investigador del programa de ciencia y seguridad global de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, Pavel Podvig, citado por The Guardian indicó que al parecer la construcción comenzó a principios de 2019, o finales de 2018, por lo que estuvo en marcha durante unos dos años. En las fotografías se apreciaba un hoyo de unos 150 metros de largo y 60 metros de ancho.

COMIENZO DE LA PELIGROSA HISTORIA

En una pequeña ciu­dad del desierto de Neguev, entre el des­lumbrante sol y las rá­fagas de arena, se le­vantan varios edificios y en sus subterráneos el régimen israelí ha producido armas nucleares.

Durante años se sospechaba que Tel Aviv laboraba secretamente en la fabricación de ar­tefactos nucleares, pero no existían pruebas claras hasta que en 1986 el periódico inglés Sunday Times publicó las revelaciones de un técnico israelí que trabajo en uno de los laboratorios.

Mordechai Vanunu, ciudadano is­raelí de 31 años y natural de Marrue­cos, laboró durante una década como técnico en el complejo nuclear de Neguev, conocido por Dimona.

Sus simpatías proárabes y sus contactos con estudiantes palesti­nos motivaron que el servicio secre­to interno de Israel lo señalara como “altamente peligroso” y lo expulsara de la instalación en noviembre de 1984.

Meses antes, Vanunu logró intro­ducir una minicámara en el sótano secreto de Machon dos, el centro nuclear de Dimona, y tomar 60 ins­tantáneas. Posteriormente abandonó Israel vía Australia, don­de el The Sunday Times lo contactó.

En la primavera de 1986 Vanunu se trasladó a Gran Bretaña y ese diario publicó un reportaje a dos páginas con fotos y planos del cen­tro nuclear, además de una encuesta realizada a varios científicos que demostraban la veracidad de la peligro­sa noticia.

Tras las declaraciones al diario, Vanunu fue secuestrado en una combinación de los ser­vicios secretos de Israel y de Estados Unidos: el Mossad y la CIA, respectivamente, y reapareció en una cárcel de Tel Aviv 10 días después.

Una agente del Mossad bajo el nombre de Cindy (según Vanunu, de la CIA o del FBI) lo sedujo en Londres y le propuso ir a Roma para “un fin de semana de ensueño”. Mientras estaba en el apartamento de una amiga........

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