Oriente Medio en llamas: el precio del imperialismo lo paga el mundo
Hay momentos en que la historia se acelera y nos obliga a mirarla de frente, sin excusas y sin eufemismos. Estamos en uno de esos momentos. Oriente Medio arde. No por azar, no por una espiral de violencia inevitable, no por el eterno e inexplicable conflicto de civilizaciones que nos venden los grandes medios. Arde porque alguien decidió prenderle fuego. Y ese alguien tiene nombre, apellidos y dirección: Washington y Tel Aviv.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron por sorpresa una serie de bombardeos aéreos sobre varias ciudades de Irán, mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán. Léase bien: mientras se negociaba, mientras Irán tendía la mano diplomática, las bombas caían. Irán había declarado públicamente su disposición a entregar su uranio enriquecido y permitir visitas a sus instalaciones nucleares por parte de organismos internacionales. La respuesta de Trump fue el ataque. Eso no es política exterior. Es un crimen de guerra con traje de presidente.
Los ataques resultaron en el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei y de otros altos mandos, así como miles de muertes y heridos, especialmente civiles iraníes. Civiles. Familias. Personas que no habían hecho nada más que vivir en un país que Washington lleva décadas queriendo doblar. El imperialismo no distingue uniformes de pijamas cuando lanza sus bombas.
Y no contentos con Irán, Israel sigue operando en el Líbano.........
