Mercadona: el Imperio del Miedo que enferma a sus trabajadores
Detrás de la imagen de empresa modelo y de los datos de facturación millonaria, se oculta un sistema de control laboral que tritura la dignidad de quienes trabajan en sus establecimientos.
Hay empresas que construyen su reputación sobre el marketing, sobre la liturgia del éxito empresarial que los grandes medios de comunicación repiten hasta el agotamiento. Mercadona es una de ellas. Juan Roig lleva décadas siendo presentado como el empresario modélico, como el ejemplo a seguir, como el hombre que supo construir un imperio desde la humildad y el trabajo. Pero lo que no cuentan, lo que los grandes titulares ocultan con esmero, es el precio humano que pagan quienes trabajan en ese imperio.
Quien haya pisado la trastienda de un supermercado Mercadona —no como cliente, sino como trabajador— sabe de lo que hablo. Lo saben las cajeras que arrastran tendinitis por los ritmos de escaneado impuestos. Lo saben los reponedores que cargan bultos a contrarreloj bajo la mirada permanente de los indicadores de productividad. Lo saben quienes, para poder levantarse cada mañana y presentarse a su turno, necesitan medicarse. Y eso, compañeras y compañeros, no es un modelo de éxito: es un escándalo social que debería avergonzar a cualquier sociedad que se diga civilizada.
No hay modelo empresarial exitoso que se sostenga sobre la salud rota de su clase trabajadora.
La presión como sistema, no como........
