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La sanidad pública: un derecho conquistado que nos están robando en silencio

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05.06.2026

Las listas de espera se alargan, los centros de salud se vacían de médicos y los hospitales privados crecen. No es casualidad: es política. Y tiene nombre y apellidos.

Hay algo que la clase trabajadora entiende mejor que nadie, porque lo vive en su propia piel: la diferencia entre tener un derecho reconocido en la ley y poder ejercerlo de verdad. En España tenemos una sanidad pública universal que sobre el papel es la envidia de medio mundo. Tenemos médicos de familia, hospitales públicos, pediatras, especialistas, urgencias abiertas las veinticuatro horas. Lo tenemos escrito, lo tenemos legislado, lo tenemos en los discursos de todos los partidos en época electoral. Lo que no tenemos, cada vez menos, es la capacidad real de acceder a esa sanidad sin esperar meses, sin desplazarnos decenas de kilómetros, sin acabar pagando de nuestro bolsillo lo que deberíamos tener garantizado como ciudadanos.

Cuando un trabajador espera ocho meses para ver a un especialista, cuando una madre no consigue cita con el pediatra de su hijo hasta pasada una semana, cuando un anciano tiene que coger dos autobuses para llegar al centro de salud más cercano porque el suyo cerró por recortes, ese derecho constitucional a la protección de la salud se convierte en papel mojado. Y ese papel mojado no es una fatalidad inevitable: es el resultado de decisiones políticas concretas, tomadas por gobiernos concretos, al servicio de intereses concretos. El negocio de la salud privada no crece porque sí. Crece porque alguien se encarga de que la pública no funcione lo suficientemente bien.

Cuando la sanidad pública falla, no falla para todos por igual. Falla siempre para los mismos: para quienes no pueden permitirse pagar.

Los recortes que no se recuperaron nunca.

La crisis de 2008 fue el pretexto perfecto. Con la excusa de la austeridad, de la deuda, de la prima de riesgo y de los mercados financieros —esa nueva divinidad ante la que todos los gobiernos se postran—, se aplicaron recortes brutales a la sanidad pública que dejaron heridas que no han........

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