La desigualdad no es accidental, es el motor del sistema
Vivimos en un sistema que nos vende la «igualdad de oportunidades» como un mantra religioso, mientras las cifras reales nos gritan una verdad mucho más cruda: la desigualdad no es un fallo del capitalismo, es su consecuencia necesaria. No es un accidente de tráfico en la economía; es el combustible que hace que el motor siga girando a favor de unos pocos.
En nuestra tierra, Galicia, vemos cómo el discurso oficial de la Xunta de Alfonso Rueda, heredero del «feijooismo» más cínico, intenta camuflar la precariedad con........
