La causa palestina no es una disputa sectorial, sino el espejo donde se mide la catadura ética de nuestra civilización
La deshumanización consentida:
Defender a Palestina hoy significa rechazar un sistema global que normaliza la barbarie. Asistimos a una desconexión total entre los discursos oficiales sobre derechos humanos y la inacción real ante el castigo colectivo en Gaza y Cisjordania. Esta pasividad ante el sufrimiento sistemático debilita los cimientos éticos de la comunidad internacional.
El silencio ante la demolición de hogares y la pérdida de vidas inocentes destruye la credibilidad institucional. La causa del pueblo palestino interpela directamente a los valores universales de justicia y dignidad. No se puede construir un futuro global justo si se acepta la opresión de un pueblo entero como un daño colateral inevitable.
El colapso del multilateralismo y el doble rasero:
La inacción de los organismos internacionales es el síntoma definitivo del colapso del orden multilateral contemporáneo. Cuando las instituciones creadas para........
