Ernesto Che Guevara un revolucionario que eligió el lado correcto de la historia
Hay personas que nacen al otro lado de la barricada y deciden cruzarla. Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Argentina, en 1928, en el seno de una familia de clase media acomodada. Podría haber sido médico de ricos, vivir bien, morir viejo y en paz.
Eligió otra cosa. Eligió mirar de frente la miseria del mundo y ponerse de parte de los que la sufren. Por eso le llaman el Che. Por eso, casi sesenta años después de su asesinato en Bolivia, su imagen sigue levantando puños y encendiendo conciencias en los cinco continentes.
No es casualidad que el sistema que él combatió lleve décadas intentando vaciar su figura de contenido político. Han convertido su rostro en una camiseta. En un póster de dormitorio universitario. En una marca. Han intentado hacer del revolucionario más coherente del siglo XX un producto de consumo, porque saben perfectamente que si la gente lee lo que pensaba y hacía, la camiseta se convierte en algo mucho más peligroso: en conciencia de clase.
Un médico que entendió que la enfermedad tenía nombre: capitalismo
El Che recorrió América Latina en motocicleta siendo joven, y lo que vio no lo dejó indiferente. Vio la miseria de los mineros bolivianos. Vio la explotación de los campesinos guatemaltecos. Vio cómo el imperialismo yanqui derrocaba gobiernos democráticos cuando estos osaban tocar los intereses de las multinacionales. Y entendió algo que muchos médicos no entienden aunque lo tengan delante: que no puedes curar al enfermo si no atacas la causa de la enfermedad. Y........
