Donald Trump: el bufón del Imperio al servicio de la oligarquía
Voy a ser directo, como siempre, porque las cosas hay que llamarlas por su nombre: Donald Trump es mala persona.
No es un político con el que se discrepe en las formas. No es un adversario ideológico al que haya que respetar. Es un ser despreciable, un megalómano patético que se cree el emperador del mundo y que no llega, ni de lejos, a la altura de Nerón o Calígula. Al menos aquellos sabían dónde quedaban los países que ordenaban invadir. Trump necesita que alguien le señale en el mapa los que ordena bombardear.
Pero ojo. Quedarse en el retrato personal sería cómodo y sería insuficiente. Porque Trump no es solo un problema de carácter. Trump es un síntoma. Y si solo matamos al mensajero sin entender el mensaje, volveremos a equivocarnos.
El Berlusconi americano: empresario, farsante, ídolo de masas.
La comparación más honesta que puedo hacer de Trump no es con Hitler, aunque la derecha mediática adore ese paralelismo para descontextualizarlo y despolitizarlo todo. La comparación que más se ajusta a la realidad es con Silvio Berlusconi: dos empresarios multimillonarios que se meten a políticos con un discurso «populista» cargado de mentiras, dos personajes impresentables, machistas y abusadores que llegan al gobierno con un amplio apoyo popular, dos hombres que hablan en nombre de los trabajadores mientras les meten la mano en el bolsillo hasta el codo.
Berlusconi vendía el sueño italiano. Trump vende el sueño americano. Y los dos saben perfectamente que ese sueño es una mentira fabricada para que los de abajo no miren hacia arriba y vean quién les está robando.
Porque mientras Trump prometía devolver el empleo a los obreros del cinturón industrial americano, su gobierno de multimillonarios actuaba exactamente al contrario. El Proyecto 2025,........
