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Cuba resiste: el genocidio silencioso del bloqueo imperialista

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05.06.2026

Hay crímenes que se cometen con bombas y hay crímenes que se cometen con sanciones. Los primeros los vemos en los telediarios, generan titulares, indignan o no indignan según la piel de las víctimas. Los segundos son más silenciosos, más graduales, más cómodos para quien los perpetra porque permiten matar sin mancharse las manos de sangre visible. Lo que Estados Unidos hace contra Cuba desde hace más de seis décadas es un crimen de esa segunda categoría. Y tiene nombre: genocidio económico.

Ninguna otra nación enfrenta un andamiaje de leyes y políticas de agresión y coerción tan prolongado, anacrónico, sistemático y complejo como el que sufre Cuba. Más de sesenta años de bloqueo. Más de sesenta años castigando a un pueblo por atreverse a construir otro modelo. Por demostrar que es posible tener sanidad universal, educación gratuita y soberanía nacional sin pedir permiso a Washington. Eso no se perdona. Eso se estrangula.

Y el estrangulamiento se ha recrudecido hasta extremos criminales. El gobierno de Donald Trump adoptó más de 240 nuevas sanciones contra Cuba. 

Doscientas cuarenta. Cada una diseñada para hacer más difícil la vida de un pueblo que ya lo tiene difícil. Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra Cuba, dirigidas a funcionarios, entidades y todo aquel que sea cómplice de actos de corrupción o violaciones de los derechos humanos, así como a personas que operen en los sectores de energía, defensa, minería y finanzas. Los bancos y empresas extranjeras que hagan negocios con entidades cubanas sancionadas también podrían quedar excluidos de los mercados estadounidenses. Es decir: quien se atreva a comerciar con Cuba, quien se atreva a venderle combustible o medicamentos, quien se atreva a tender la mano a un pueblo acorralado, también será castigado. El imperialismo no tiene límites cuando se trata de defender su hegemonía.

Las consecuencias las paga la gente. No los dirigentes, no las........

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