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Los terremotos y el reseteo obligado del Protectorado, por Humberto García Larralde

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05.07.2026

Los terremotos y el reseteo obligado del Protectorado, por Humberto García Larralde

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Al escribir estas líneas, ya pasó el período de 72 o 96 horas, posteriores a los dos terribles terremotos que asolaron el norte de Venezuela, en el que todavía existía la probabilidad de encontrar gente con vida bajo los escombros, a pesar de no tener agua ni alimentos.

Una ventana crucial para desplegar todos los esfuerzos de búsqueda, equipos, perros, maquinarias, rescatistas curtidos en remover escombros y atender a las víctimas. Cruelmente, según demasiados testimonios, no se observó la presencia de efectivos militares u otras formas de asistencia del Estado si no hasta después de las primeras 48 horas, cuando llegaron las brigadas internacionales.

Contrasta con la entrega de valiosos contingentes de voluntarios, trabajando con las manos, quienes respondieron de inmediato. El atraso del interinato de Delcy Rodríguez en movilizar cuerpos de asistencia, con excavadoras, hospitales de campaña y demás recursos de emergencia para socorrer a posibles sobrevivientes en los puntos críticos, es imperdonable.

Y ahora la opacidad «revolucionaria» y los amagos por controlar todo de parte de las fuerzas de seguridad dificultan labores de coordinación entre entes públicos con el voluntariado civil. Circulan denuncias, incluso, de que se ha obstaculizado la labor de rescatistas provenientes de otros países.

La coordinación, la comunicación y la orientación a la población es vital en estas circunstancias. Angustiada, se mantiene en vilo. Se pone de manifiesto, de manera cruel, el colapso del Estado, su incompetencia, ineficiencia o abierta desidia para atender a la población en situaciones de tan grave crisis como la actual. Falla en el momento más crítico.

La coordinación, la comunicación y la orientación a la población es vital en estas circunstancias. Angustiada, se mantiene en vilo. Se pone de manifiesto, de manera cruel, el colapso del Estado, su incompetencia, ineficiencia o abierta desidia para atender a la población en situaciones de tan grave crisis como la actual. Falla en el momento más crítico.

El tutelaje estadounidense sobre Venezuela, luego de la captura del dictador Maduro el 3 de enero, buscó justificarse con un plan de tres etapas, estabilización, recuperación y transición democrática. Sabiendo que podían obligar a Delcy Rodríguez a cumplir sus mandatos, Trump y Rubio impusieron un protectorado en el que se le delegó (con su entorno) la conducción del país, como si sólo hubiera que cambiar la programación a una maquinaria estatal en funcionamiento.

Pues, si aún quedaban dudas, la tragedia de la semana pasada terminó de demostrar, muy cruelmente, que ese Estado, funcional y operativo, no existe. Una pequeña digresión sirve para entender mejor la dimensión del problema.

Muchos nos preguntábamos, al asumir Maduro el poder, cómo el chavismo lo mantenía al frente del Estado, siendo tan falto de preparación, mediocre e incompetente.

Luego de su desastroso primer período........

© Tal Cual