La meta final del “Correcaminosâ€, por Ezequiel Querales V.
La meta final del “Correcaminosâ€, por Ezequiel Querales V.
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«Después de una vida entera corriendo, por fin se detuvieron». ¿Una nueva saga sentimental para la audiencia? No estamos al cabo de saberlo.
Lo sugiere un emotivo video que circula por las redes sociales, con un claro mensaje de nostalgia y honda reflexión sobre el inexorable paso del tiempo.
Aludimos a los eternos archienemigos, protagonistas de la genial y conocida cinta de dibujos animados, El Coyote y el Correcaminos, que deleitaran a millones de niños del mundo, primero en las turbias imágenes blanco y negro de una rudimentaria pantalla chica de TV, y años después, en la fascinante televisión a color y maravillas del cine.
Conmueve gratamente volver a ver después de tantos años, ya no al meteórico y raudo bólido surcando caminos para no ser presa fácil del temible Coyote, sino a un maltrecho pajarraco dando torpes pasos en muletas, y una pata entablillada, en agitada caminata, yendo al encuentro de su envejecido y lloroso cánido, para fundirse ambos en un largo y épico abrazo de confraternidad.
Conmueve gratamente volver a ver después de tantos años, ya no al meteórico y raudo bólido surcando caminos para no ser presa fácil del temible Coyote, sino a un maltrecho pajarraco dando torpes pasos en muletas, y una pata entablillada, en agitada caminata, yendo al encuentro de su envejecido y lloroso cánido, para fundirse ambos en un largo y épico abrazo de confraternidad.
Es un sorprendente giro direccional en la trama y diversión original de la aclamada comiquita, que lo que busca es conciliar el divertimento con los altos valores de amistad, igualdad y fraternidad.
Recordamos que la extraordinaria cinta de dibujos animados fue escrita hace 76 años (1949) para la cadena Warner Brothers por la pluma creativa de Chuck Jones, convirtiéndose en un rotundo éxito en taquilla, al igual que otros cómics del mismo rango.
Jones se inspiró en esa oportunidad en el libro de Mark Twain, Roughin It (Pasando fatigas —ronchas en criollo—), para crear sus personajes.
«Este abrazo del Coyote y el Correcaminos nos pega fuerte porque nos recuerda que al final del camino, los años nos alcanzan a todos. Ya no hay trampas ni carreras, sólo los viejos amigos que entendieron que se necesitaban para ser leyendas. A veces, lo que más perseguimos no es lo que nos hace falta, sino alguien que nos acompañe en el viaje».
Destaca el mensaje del emotivo post con tan nostálgica semblanza. Presumimos que los acertados videos difundidos en redes sociales, aun cuando en ellos se hace gala de la inteligencia artificial (IA) con la que dan vida a los afamados cómics de Hollywood, nada tienen que ver con las grandes productoras del cine.
Utilizan su influyente prestigio para transmitir un claro mensaje sobre los resquebrajados valores humanos. «Sobre esas amistades que siempre te recuerdan que estás ahà para ellos y te lo retribuyen con su presencia, en fÃsico, y ahora, digitalmente».
Utilizan su influyente prestigio para transmitir un claro mensaje sobre los resquebrajados valores humanos. «Sobre esas amistades que siempre te recuerdan que estás ahà para ellos y te lo retribuyen con su presencia, en fÃsico, y ahora, digitalmente».
Sabemos que desde siempre, el hombre (y la mujer), utilizan su infinita imaginación cognitiva y moral para inventar futuros que aminoren el sufrimiento humano.
Proeza en la que no escatiman recursos ni estrategias, como tomar prestada la poderosa fama del cine para lograr su objetivo. Nunca sucumbir.
*Lea también; La amante de mi tÃo abuelo, por Reuben Morales
Un «nosotros» que cada vez va en aumento para acoger a más vÃctimas de las guerras, de los tsunamis, de las migraciones: sirios, ucranianos, gazatÃes, iranÃes, cubanos, venezolanos. A todo el que sufre.
Y obviamente, para que no caiga el telón y continúen las risas y emociones de eternidad, de las comiquitas y de la vida.
Ezequiel Querales V. es periodista y analista polÃtico
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artÃculo
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