La lora se comió a Hamlet, por Alexander Cambero
La lora se comió a Hamlet, por Alexander Cambero
Siempre tendremos la premisa que algo bueno encontraremos en estos senderos. Una acogedora morada con un ser muy especial que eleva los decibeles de la amistad.
Es tan agradable el ambiente en esta residencia de en el barrio Padre Oreni de Duaca, que un buen dÃa la lora del vecino pasó por debajo del portón para conseguir un hogar sustituto.
Todas las noches la van a buscar, pero ya en la mañana está nuevamente haciendo presencia con sonoras manifestaciones en la espera de que la gentil Yarit se levante. Es increÃble que el ave salga de su casa para instalarse todo el dÃa en una residencia colindante.
Cuando Yarit prepara algo en la cocina, la lora surca para estar a su lado; a cada paso que da dentro de la vivienda, allà está acompañándola. Esa relación se ha incrementado con los meses. Son de esos misterios que tienen las mascotas.
Entre los lugares comunes, es interesante contar una anécdota de esta variedad de la familia de los psitaciformes. Son unas cuatrocientas especies que forman parte de esta categorÃa.
Un buen dÃa un tanto nublado, el intrépido plumÃfero voló hasta el reino de los libros. HabÃa varios sobre una mesa que sostenÃa obras de........
