La FANB necesita renovar su doctrina (II), por Fredy Rincón Noriega
La FANB necesita renovar su doctrina (II), por Fredy Rincón Noriega
Lecciones de los conflictos modernos.
Los conflictos armados de la última década han alterado de manera irreversible los fundamentos del combate moderno. Ucrania, Gaza y la espectacular acción denominada Operación Resolución Absoluta, ejecutada la madrugada del 3 de enero de 2026 en Caracas, parecen funcionar hoy como laboratorios involuntarios de la guerra del siglo XXI. Sus lecciones tienen alcance universal.
El primer gran cambio es el protagonismo del dron. Plataformas de bajo costo y fácil producción han demostrado una alta capacidad para destruir vehÃculos blindados de gran valor. Un hecho real que alteró de raÃz la relación entre costo y eficacia militar. Estos sistemas no tripulados han dejado de ser un apéndice táctico para convertirse en el arma personal del combatiente moderno.
El segundo cambio es la integración de la inteligencia artificial en las operaciones. Los sistemas de selección de objetivos basados en algoritmos[1], con capacidad para procesar imágenes satelitales, datos de vigilancia y redes sociales en tiempo real, son una variable que debe ser considerada en toda doctrina militar moderna.
El tercer cambio es la importancia del dominio cognitivo. La guerra en las tierras cosacas mostró que la narrativa funciona como un arma de primer orden. Con técnicas avanzadas de inteligencia artificial, montajes audiovisuales falsos y campañas masivas de desinformación, cada bando intentó debilitar la voluntad de combate del otro e influir en la opinión internacional. La guerra cognitiva dejó de ser un apoyo a las operaciones militares y pasó a ser un dominio propio del conflicto actual.
El cuarto cambio es la transparencia del campo de batalla. Los sistemas de vigilancia satelital, los vehÃculos aéreos no tripulados de reconocimiento y los sensores distribuidos han transformado los teatros de operaciones. Estas redes de dispositivos interconectados monitorean áreas crÃticas, detectan amenazas en tiempo real y mejoran la claridad situacional, con lo cual se ha superado prácticamente la opacidad táctica propia de la guerra tradicional. En ese entorno, la dispersión, la movilidad y la protección activa de las unidades resultan tan decisivas como su potencia de fuego.
El quinto cambio es la transformación del mando y control. Los drones, el desarrollo de misiles ofensivos y de sistemas de defensa antimisiles con interceptores cinéticos[2], el avance de la guerra electrónica, y las nuevas modalidades de conectividad entre los componentes de las fuerzas durante las operaciones, exigen adecuar el mando a esta realidad. En consecuencia, se requiere una conducción móvil y la capacidad de sostener operaciones bajo condiciones de alta presión tecnológica.
En este sentido, parece pertinente traer a colación lo expresado por el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, ante el Congreso de los EEUU en marzo pasado. En su comparecencia, explicó la nueva orientación estratégica estadounidense para el hemisferio occidental.
Subrayó que la guerra contemporánea se orienta cada vez más hacia el empleo de sistemas........
