Homo Fumus, por Juan Francisco Camino
Homo Fumus, por Juan Francisco Camino
Hace casi treinta años, el politólogo italiano Giovanni Sartori publicó una de sus obras más difundidas: «Homo Videns». Su tesis central es que la opinión se forma, principalmente, a partir de la imagen proyectada entonces por la televisión, y que esa imagen termina definiendo los imaginarios con los que interpretamos la realidad, generamos opinión pública y nos comportamos polÃticamente, incidiendo en cómo percibimos la polÃtica, sus actores, regÃmenes e instituciones.
Aquella imagen televisiva se estructuraba también con palabras, colores y música que construÃan la percepción. De ahà que el rol de los medios de comunicación fuera —y siga siendo— fundamental para definir la agenda de qué se muestra y cómo se lo muestra.
Por eso los estudios en comunicación polÃtica aportaron mucho para entender nuestro comportamiento polÃtico, y por eso los espacios de noticias, la opinión de expertos y, en contados casos honrosos, el pluralismo, eran la base de la opinión y de la acción polÃtica.
Eran épocas imperfectas, pero en las que aún quedaba un resquicio para el debate, el cuestionamiento y la verificación de si el sistema polÃtico, en términos de David Easton, cumplÃa o no su rol; épocas en las que la democracia todavÃa operaba como premio o castigo.
Eran épocas imperfectas, pero en las que aún quedaba un resquicio para el debate, el cuestionamiento y la verificación de si el sistema polÃtico, en términos de David Easton, cumplÃa o no su rol; épocas en las que la democracia todavÃa operaba como premio o castigo.
Hoy, al parecer, ya no vivimos en esa sociedad de la imagen, ni siquiera en aquel «homo cretinus» que el propio Sartori señaló en 2016, cuando las redes sociales habÃan creado un individuo superficial, de poca retentiva y susceptible a la información falsa. Vivimos en una sociedad donde la venta de «humo» es la base de la cognición humana: el mensaje rápido, el video corto y la ausencia de pensamiento crÃtico se juntan con la posverdad y la Inteligencia Artificial para producir un individuo que acepta como verdad cualquier farsa, sostenida apenas en una narrativa que rara vez excede los 280 caracteres y cuyo único........
