¿Es Machado un riesgo para el plan de Rubio?, por Juan Manuel Trak
¿Es Machado un riesgo para el plan de Rubio?, por Juan Manuel Trak
La postura desafiante de Machado podrÃa poner en peligro la fase de estabilización
X: @juanchotrak | juanmanueltrak.substack.com
El 1 de marzo, Machado declaró que regresarÃa a Venezuela «en unas semanas» para acelerar la transición democrática. Aunque ha anunciado su regreso inminente desde que salió del paÃs para recibir el Premio Nobel, esta vez parece que va a cumplir con lo prometido.
Esto ocurre en medio de una profunda incertidumbre y una frágil coyuntura polÃtica en la era pos-Maduro.
Tras la aprobación de la Ley de AmnistÃa, el gobierno de Delcy RodrÃguez ha estado liberando presos y cerrando causas «criminales» contra miles de detenidos polÃticos y procesados de la gestión anterior, incluyendo a aliados cercanos de Machado como Juan Pablo Guanipa y Freddy Superlano.
Sin embargo, RodrÃguez ha declarado que la amnistÃa no perdona a quienes abogaron por una intervención militar, como la que ocurrió el 3 de enero. Asimismo, Diosdado Cabello ha señalado en varias ocasiones que la ley no perdonará «delitos futuros».
En este contexto, el regreso de Machado supone un riesgo no solo para la estabilidad polÃtica del gobierno de RodrÃguez, sino también para la agenda de Marco Rubio en Venezuela. Por un lado, Machado desafÃa la legitimidad del gobierno interino.
La Ley de AmnistÃa ha sido presentada como el gesto de apertura más importante del oficialismo. Aunque ha sido criticada por los partidos de oposición y las organizaciones de la sociedad civil como un mecanismo incompleto para reparar el daño causado por más de 20 años de violencia polÃtica, su implementación ha reducido la presión de los familiares de los presos y de la comunidad internacional.
El regreso de Machado obligarÃa a RodrÃguez a tomar una decisión difÃcil: arrestar a la lÃder opositora más prominente de Venezuela o permitirle operar libremente para consolidar un movimiento social que caldearÃa las calles.
Por otro lado, si Machado regresa, el frágil equilibrio dentro de la coalición gubernamental podrÃa desmoronarse. Los elementos de lÃnea dura, como Diosdado Cabello, podrÃan actuar de forma independiente de RodrÃguez para arrestar a Machado o reprimir movilizaciones.
En un contexto de agitación social, las fuerzas de seguridad podrÃan retomar sus prácticas represivas y ganar influencia dentro de la coalición de transición.
En un caso extremo, esto podrÃa ser la gota que derrame el vaso para los miembros del ejército que están incómodos con la situación actual y podrÃan rebelarse contra las autoridades interinas.
MarÃa Corina Machado dijo que vuelve para forjar una nueva victoria electoral impulsando comicios presidenciales antes de finales de 2026. Sin embargo, el contexto electoral e institucional no garantiza un proceso libre y justo.
Más allá de eso, el equilibrio de poder actual aún se está reorganizando tras la salida de Maduro; el desafÃo de Machado podrÃa desencadenar un escenario de ingobernabilidad y lucha interna, llevando a la fragmentación entre los grupos chavistas y militares.
Más allá de eso, el equilibrio de poder actual aún se está reorganizando tras la salida de Maduro; el desafÃo de Machado podrÃa desencadenar un escenario de ingobernabilidad y lucha interna, llevando a la fragmentación entre los grupos chavistas y militares.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, cualquier agitación civil o militar es un riesgo mayor para el plan de tres pasos de Marco Rubio: estabilización, recuperación y transición.
Cualquier situación de este tipo supondrÃa un retroceso en la fase inicial, llevando a Washington a intervenir más directamente en la gobernanza interna mientras lidia con el conflicto en Irán.
Aunque se trata de una hipótesis, el ataque militar de Estados Unidos a Irán se produjo después de que la Casa Blanca garantizara el suministro de hidrocarburos de Venezuela. Esto significa que ambos eventos no son independientes, sino concatenados.
Primero, EEUU se apodera de la producción petrolera venezolana, anticipando las consecuencias para la cadena de suministro. Segundo, ataca Irán tras mitigar los riesgos de una guerra en Oriente Medio.
Para que este plan funcione, EEUU necesita asegurar que la fase de estabilización no sea saboteada por la postura desafiante de Machado ante la hoja de ruta trazada por Rubio.
De este modo, Machado intenta forzar a la administración Trump a elegir entre ella y la causa democrática que dice representar, o la situación actual en la que RodrÃguez administra el paÃs en función de los intereses petroleros estadounidenses.
Económicamente, la presencia de Machado podrÃa descarrilar las perspectivas de recuperación, pero la situación actual no está cumpliendo las expectativas de mejora observadas tras el 3 de enero, y ella puede explotar esta vulnerabilidad a su favor.
En definitiva, si su llegada desencadena inestabilidad, podrÃa ahuyentar los flujos de capital extranjero que las recientes reformas a la ley de hidrocarburos pretendÃan atraer.
La propia oposición enfrenta tensiones internas. Aunque Machado cuenta con autoridad moral, su enfoque maximalista ha chocado en ocasiones con voces más pragmáticas que buscan alternativas negociadas con el chavismo.
La propia oposición enfrenta tensiones internas. Aunque Machado cuenta con autoridad moral, su enfoque maximalista ha chocado en ocasiones con voces más pragmáticas que buscan alternativas negociadas con el chavismo.
Su regreso podrÃa unificar a las fuerzas democráticas o fragmentarlas entre quienes favorecen la confrontación inmediata y quienes prefieren el cambio gradual.
Sin embargo, la posición de los aliados de Machado contra la aparición de Enrique Márquez en el Estado de la Unión ha sido contundente y contraproducente.
El hecho de que un polÃtico de centro-izquierda fuera invitado por la Casa Blanca, en lugar de Machado —quien dedicó la medalla Nobel a Trump hace menos de dos meses—, ha sido percibido como un desaire de la administración estadounidense.
*Lea también: A MarÃa Corina no la invitaron, por Fernando RodrÃguez
Esta respuesta de sus seguidores anticipa una nueva polarización dentro de la oposición, poniendo en peligro la posibilidad de construir una coalición más amplia para la reforma polÃtica.
Las próximas semanas veremos si la etapa post-Maduro en Venezuela puede acomodar una competencia democrática genuina o si se mantiene como un mero reacomodo del control autoritario.
Finalmente, el regreso de Machado podrÃa bloquear la posibilidad de iniciar una transición democrática real. Si su cálculo polÃtico prioriza el momento electoral por encima de la construcción de coaliciones, podrÃamos asistir a una situación muy inestable en la que Estados Unidos se verÃa obligado a intervenir de formas aún más directas.
Nota del autor: una versión en inglés de este texto ha sido publicada en juanmanueltrak.substack.com
Juan Manuel Trak es sociólogo (UCAB), doctor en Procesos PolÃticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca y profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Consultor senior de riesgo polÃtico, fue coordinador de investigación en el Centro de Estudios PolÃticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artÃculo.
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