¿Cómo enseñar polÃtica ética? Un enfoque pedagógico, por Enrique Ramón DÃaz
¿Cómo enseñar polÃtica ética? Un enfoque pedagógico, por Enrique Ramón DÃaz
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El tÃtulo de esta reflexión es la pregunta de Abel, un asiduo lector de mis artÃculos; evocando que la educación polÃtica en su paÃs (España) durante la dictadura de Francisco Franco (1939-76), también, sirvió para exaltarlo como lÃder y perpetuarlo en el poder.
Dicha inquietud se convirtió en una oportunidad para exponer un enfoque pedagógico en el que la ética polÃtica –o poliética (ver artÃculo anterior)– pueda escolarizarse; como lo es en ciertos paÃses entre ellos Suiza donde la polÃtica es vista como un valor educativo, y se imparte desde una edad muy temprana.
Con atención a ello se ha de entender, primeramente, que todo mal que amenace a la sociedad debe tener un espacio de reflexión en la escuela, tal como lo es el engaño y el fraude polÃtico.
Y, para lo cual, ha de pensarse al educando como un ciudadano de Estado quien debe aprender a tomar decisiones sociales y electorales de un modo responsable y eficaz; y, en el fondo, conocer de la esencia originaria de la polÃtica; sÃ, la concebida por Platón: comprensión, justicia, amistad.
O sea, se ha de valorar la polÃtica como un arte de Estado que requiere de una reparación, y no mera improvisación; pero, también proyectar en el educando un espÃritu de estadista haciendo énfasis en la práctica del «decoro«: condición esta que exige un proceder honrado o adecuado por difÃcil que sea una situación; lo que es contrario a la argucia proselitista que puede desvalorizar al mismo Estado, y de la cual advertÃa San AgustÃn: «Para crear se necesitan siglos y gigantes; para destruir, un enano (mental) y un segundo».
Pero, Abel, insiste en que un gobierno, dado el control que ejerce, puede usar la escuela para propósitos ideológicos. Y, por ello, hay que pensar ¿cómo hacer para que lo tratado en una educación poliética no sea manipulado a semejanza, por ejemplo, del caso franquista o del chavo-madurismo?
En consecuencia, se piensa en una pedagogÃa polÃtica cuyo enfoque didáctico dé garantÃa de un tratamiento conceptual profundo; y que considere la reflexión sobre la «mentira» –que debe distinguirse del mero error o ignorancia– por ser un engaño continuado a la ciudadanÃa.
En consecuencia, se piensa en una pedagogÃa polÃtica cuyo enfoque didáctico dé garantÃa de un tratamiento conceptual profundo; y que considere la reflexión sobre la «mentira» –que debe distinguirse del mero error o ignorancia– por ser un engaño continuado a la ciudadanÃa.
Ahora bien, consciente de que la sanción a la mentira como la demostración de la verdad no es tarea fácil; es por lo que se ha de educar sobre un «pensamiento crÃtico» que sea capaz de reconocer y denunciar la falsedad o insuficiencia de ciertos discursos y explicaciones, de promesas no cumplidas y declaraciones que desinforman.
O sea, aprender a afrontar los argumentos que son contrarios a hechos es decir contrafácticos y, por antonomasia, exigir lo comprobable o empÃricamente evidente. En esa meta de una ética polÃtica –desde la escuela– se ha de ilustrar una «mente autónoma» que aprenda a pensar por sà misma y que, además, entienda y formule soluciones novedosas que hagan a la sociedad más humana y vivible para todos.
Y redescubriendo más conceptos fundamentales, dado el ejemplo de ciertas tragedias polÃticas como en Venezuela, Cuba y Nicaragua, una cátedra de educación poliética tendrÃa como cima la libertad; y para ello la constitución, dirÃa Nietzsche, de sujetos débiles en otros de naturaleza fuerte.
Los primeros no quieren ser autónomo ni libres, sino obedecer (repetir) como ovejas de un rebaño (moral de esclavo) mientras los otros luchan por un modo de vida más elevado; siendo conscientes de enfrentar desafÃos incluso cada vez mayores por la democracia de un paÃs.
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Y asà lo reafirma Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2022: «Es urgente defender la democracia de todo lo que la acecha… Esa tarea le incumbe a la educación que la ha descuidado. Se necesita en los paÃses donde existe, una pedagogÃa que la robustezca».
La imagen de portada fue creada con IA
Enrique R. DÃaz es doctor en Educación y autor del libro, “Bio-Eco-docencia: Dialógica, PedagogÃa y PolÃticaâ€.
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