Una sociedad en espera, por Gregorio Salazar
Una sociedad en espera, por Gregorio Salazar
Ojalá los hechos marcharan por el carril de lo polÃtico con la misma velocidad y sincronÃa con la que marchan los negocios con el imperio. En esto último no pasa semana en que no venga un funcionario de alto rango, se firmen nuevos pactos y acuerdos —que ahora también involucran toneladas de oro— teniendo como telón de fondo las sonrisas desplegadas de la mandataria interina y el visitante de turno.
Como contrapartida de lo económico hay que destacar que mientras las expectativas de los beneficios petroleros son cada vez mayores, potenciadas ahora con la intervención norteamericana en otro gran productor de crudo como lo es Irán, la crisis social no ha dejado de arreciar: ni el dólar ni la inflación detienen su alza, la capacidad adquisitiva disminuye, crecen las protestas con el reclamo salarial de gremios y sindicatos y se multiplican las personas en situación de calle y los hurgadores de basureros.
Tanqueros van y tanqueros vienen, poco a poco el conflicto bélico en el Medio Oriente hace despegar el precio del petróleo, el gas y otros combustibles —también la gasolina criolla, por cierto— que sale del territorio venezolano y la expectativa es que el producto de esa explotación comience a mitigar la gran crisis social en las que estamos sumidos los venezolanos.
En paralelo, con la cámara en slow motion, va la imprescindible reinstitucionalización del paÃs, cojitranca, insuficiente, engañosa, que si alguien quisiera aplicarle la prueba del ácido bastarÃa con acudir al “nuevo†Defensor del Pueblo para que se encargue de investigar y castigar los desafueros que el anterior Fiscal General, su alter ego, cometió en más de una década de desquicio ideológico. Imposible desdoblamiento, inverosÃmil posibilidad de hacer justicia.
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Si los negocios petroleros necesitan estabilización polÃtica, la reinstitucionalización, esto es, poderes legitimados, equilibrados, con respeto por la Constitución y los ciudadanos como paso previo a unas elecciones, no es excluyente. Antes bien, habrá un marco jurÃdico más seguro y confiable para la ciudadanÃa y los inversores nacionales y extranjeros. El paÃs no tiene porqué prenderse en llamas.
Pero lo otro que requiere la reinstitucionalización es que el liderazgo del chavismo resuelva su estado de esquizofrenia, real o fingida, pero que en cualquiera de los dos casos mantiene enrarecido el clima polÃtico nacional. Persiste la neurosis y el sofocamiento de los espÃritus.
Pero lo otro que requiere la reinstitucionalización es que el liderazgo del chavismo resuelva su estado de esquizofrenia, real o fingida, pero que en cualquiera de los dos casos mantiene enrarecido el clima polÃtico nacional. Persiste la neurosis y el sofocamiento de los espÃritus.
Mientras los RodrÃguez piden perdón, reconocen errores y pregonan “un nuevo tiempo polÃticoâ€, el ministro del interior y jefe de la estructura partidista mantiene sus alocuciones televisivas con el mismo nivel de toxicidad, de agresividad y amenazas contra el liderazgo de la oposición mayoritaria. Eso es totalmente contrario al clima de convivencia que, se supone, debe abrirse a partir de la Ley de AmnistÃa.
Asà mismo, mientras MarÃa Corina Machado, lÃder de la oposición que se expresó el 28 de julio para derrotar la intención reeleccionista de Nicolás Maduro, no recibe autorización para regresar al paÃs e impulsar la rearticulación de la estructura partidista que la represión dispersó, Trump pone en escena un nuevo actor polÃtico: el excandidato presidencial Enrique Márquez.
El capital polÃtico de Márquez es el que, indudablemente, más ha crecido desde las elecciones del 28J. Retó al régimen con su negativa de firmar el pacto —cheque en blanco para un organismo parcializado— que propuso el CNE a los candidatos.
Y lo volvió a hacer ante el TSJ y sus Salas Electoral y Constitucional cuando Maduro las sumó a la tramoya para burlar la decisión de la soberanÃa popular. Cuando, Constitución en mano, desnudó Ãntegramente el fraude y arrinconó a sus instituciones envilecidas lo recluyeron durante más de un año en El Helicoide.
Antes habÃa sido diputado, presidente de Un Nuevo Tiempo, vicepresidente de la AN y rector del CNE cuando se impidió el fraude en las elecciones para la gobernación de Barinas. Sin embargo, ninguna de esas actuaciones le habÃa dado tanta figuración como su presencia en el congreso norteamericano durante el Discurso del Estado de la Unión, invitado por Donald Trump. Una estrategia sin duda deliberada.
Márquez, un socialdemócrata a carta cabal, puede convertirse en un actor muy útil para ensanchar el cauce para la pluralidad y democratización del paÃs. Pero de entrada ha quedado en medio de fuego cruzado. Los chavistas condenan su presencia en un acto donde fue condecorado uno de los oficiales miembros de la fuerza interventora del 3E.
Y los opositores critican su expresión asaz “amorosa†para con RodrÃguez Zapatero, la figura no nacional que más rechazo concita por sus manejos con el chavismo. De modo que Márquez queda, en este escenario de alta polarización, ubicado en el mero centro de un espacio polÃtico que a menudo se ve pulverizado por los polos extremos. Ese será su desafÃo.
Finalmente, debe estar claro que la reinstitucionalización no caerá en paracaÃdas enviada por el presidente Trump ni será producto exclusivo de negociaciones por arriba. La sociedad civil deberá impulsarlo de todas las formas cÃvicas y pacÃficas posibles. Hoy se mantiene la lucha por la liberación de los más de quinientos presos polÃticos, civiles y militares que aún quedan. Y tal vez pronto cobre plena vigencia la frase del recién liberado dirigente Freddy Superlano: “Nos vemos en el asfaltoâ€.
Gregorio Salazar es periodista. Exsecretario general del SNTP.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artÃculo
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