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Interpretación política de un discurso religioso, por Fernando Mires

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16.06.2026

Interpretación política de un discurso religioso, por Fernando Mires

Hay diversos modos de dar a conocer una religión (o una doctrina). Una es referirse a las palabras de los textos; otra, explicarla a través de los hechos, principalmente de los que nos afectan. El primero es doctrinario y el otro, al partir de la existencia de un hecho, es dialógico.

Jesús, el Cristo, recordemos, dialogaba con las personas que se atravesaban en su camino, fuera una samaritana, un inválido, una mujer pecadora, un guerrillero, un mercader; y, dialogando con ellos, emitía su mensaje. León, fiel a esa tradición, dice también en los primeros párrafos del discurso ante el Congreso español: La Iglesia «camina con la humanidad»

Benedicto XVI, un gran intelectual, hablaba la mayor de las veces dando a entender el sentido de las palabras de Jesús para después referirse a la realidad que lo circundaba. León XIV, en cambio, sigue más el método de Jesús (en cierto modo socrático) y se refiere a los temas que aparecen atravesados en los caminos y, desde ahí, eleva la palabra religiosa que aparece en las cosas tal como ellas se van dando.

León nos habla de problemas de nuestro tiempo y solo después dicta su enseñanza. Por eso pienso aquí que Benedicto era más teológico (y filosófico) y León es más político. Pero entiéndase bien: no quiero decir –Dios me libre– que León sea un papa político, pero sí que su punto de referencia se encuentra centrado en la polis de nuestro tiempo.

Puede ser la polis ciudadana, la polis nacional o la polis global, pero lo que tiene en mente el pontífice, es la comunidad humana, partiendo desde la comunidad familiar, pasando por la social, hasta llegar a la comunidad internacional a la que pertenecemos todos por el solo hecho de habitar en esta tierra.

La Iglesia reconoce, nos dice León, «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifica humanitas, 18–19).

La Iglesia reconoce, nos dice León, «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifica humanitas, 18–19).

En contra de la deshumanización de la humanidad

León XIV no es político, pero sus palabras tienen enorme sentido político, o lo que es mejor todavía, sus palabras sacuden a la política de nuestro tiempo, sin olvidar nunca la base teológica de su discurso, como a veces hacía Francisco (en mi opinión muy personal).

Para hacer un recorrido a través de los tres últimos papados, Juan Pablo II hablaba principalmente a favor de los oprimidos y, aunque una vez haya rezado codo a codo con el asesino general Pinochet, el mundo le debe su contribución a la liberación de gran parte de Europa de las tiranías comunistas. Benedicto hablaba en contra de lo que para la Iglesia son los escribas y los apóstatas. Francisco a favor de los pobres y ofendidos de la tierra (olvidando lamentablemente a Ucrania).

León, sin dejar de lado la tradición de sus predecesores, nos habla a favor de los humillados y ofendidos, pero también de los peligros que se ciernen sobre la humanidad. No es casualidad que su primera encíclica sea un manifesto en contra de la enajenación a que puede llevar un uso inhumano de las nuevas tecnologías de acuerdo con esa tradición social de la Iglesia iniciada por la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891) y por el Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII (1962), es decir, en nombre de una Iglesia que ha sabido, a pesar de sus grandes delitos y errores, modificarse sin abandonar la tradición, algo que no se puede decir siempre de otras grandes confesiones.

Tanto en el judaísmo como en el islamismo, tendencias fundamentalistas están ganado terreno. En la ortodoxia cristiana rusa, el Pope Kiril, retrocediendo a los periodos más oscuros del medievalismo, ha llegado a santificar a las masacres en Ucrania.

Para León, en cambio, la Iglesia vive en un mundo político y, por lo mismo, polémico. Comunica con ese mundo, pero subrayando que la Iglesia no puede ni debe ser un instrumento al servicio de la política. Ese punto quedó muy claro en su discurso ante el Congreso de España.

Muy importante es que el Papa se hubiera referido en el........

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