Maduro, la nueva “víctima” universal
“El mayor triunfo de la tiranía es lograr que las víctimas desaparezcan del relato.”
“El problema no es el sistema. El problema es la cobardía cotidiana que lo sostiene.”
“Alimaña
Culebra ponzoñosa
Deshecho de la vida
Te odio y te desprecio
Rata de dos patas
Te estoy hablando a ti”
Podría haber intitulado mi artículo de opinión también de cualquiera de las siguientes formas:
-Defender tiranos en nombre del pueblo
-La izquierda y su amor por los verdugos
-Soberanía para el tirano, silencio para las víctimas
-Los burros hablando de petróleo
El asunto es que, de pronto, así sin más, no pocos convierten a Nicolás Maduro en la “víctima”. No el dictador. No el responsable de haber destruido un país petrolero hasta convertirlo en exportador de migrantes. No el heredero de un régimen que persiguió, encarceló, torturó, asesinó y empujó al exilio a millones. No, señoras y señores, la “víctima”.
El truco narrativo es burdo, pero eficaz: borrar a las víctimas reales para fabricar un mártir conveniente. Buena parte de la izquierda latinoamericana —y un sector nada marginal de la europea— decide que el problema ya no es la dictadura venezolana, sino quien ose tocarla a la mala… o a la no tan mala. Gustavo Petro, Lula da Silva, el kirchnerismo, el partido político español Podemos y su fauna intelectual han optado por la misma gimnasia moral: relativizar el autoritarismo y sobreactuar la indignación antiestadounidense.
No es que ignoren lo ocurrido en........





















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