Parejas que se comunican —casi— exclusivamente por WhatsApp
Las parejas de antes discutían en la cocina. En la sala. En familia. En el coche. En sobremesas eternas que empezaban con cualquier tontería y terminaban sacando pendientes emocionales acumulados desde hacía seis meses. Había miradas, silencios incómodos, puertas cerradas con más fuerza de la necesaria y reconciliaciones que pasaban por una conversación completa.
Las parejas de ahora también viven algo de eso, solo que en verde.
A veces el matrimonio contemporáneo no parece una relación sentimental sino una conversación fijada en la parte superior de WhatsApp. “¿Ya saliste?” “Trae pan.” “No olvides pagar eso.” “¿A qué hora llegas?” “”
La historia de relaciones modernas ya no se escribe con cartas perfumadas ni con llamadas larguísimas a medianoche. Se construye a punta de mensajes cortos enviados entre pendientes, semáforos, juntas y filas del supermercado. ¿Eso es amor?
Lo curioso es que nadie lo planeó así. Simplemente pasó. El teléfono se fue instalando entre los dos como un tercer integrante de la relación. Siempre presente. Siempre vibrando. Siempre recordando algo. Primero era práctico. Luego fue cotidiano. Y de pronto terminó convirtiéndose en el principal canal de comunicación entre dos personas que comparten techo, cama y quizá hasta Netflix.
Hay........
