México: pronósticos a la baja
Los datos económicos comienzan a enviar señales que el discurso político no puede ocultar. BBVA redujo nuevamente su expectativa de crecimiento para México. Banxico también ajustó sus previsiones. La informalidad laboral permanece por encima de 55%. El empleo formal pierde dinamismo. La inversión privada mantiene cautela.
La revisión del T-MEC se acerca. Y el gobierno insiste en que la economía marcha bien.
La pregunta es simple: ¿Quién tiene razón, los datos o la narrativa?
Porque la realidad económica suele ser menos ideológica y mucho más contundente.
México enfrenta una desaceleración económica en un momento particularmente delicado.
La población envejece.
Las pensiones aumentan.
La presión sobre salud crece.
El déficit fiscal sigue siendo elevado. Y la capacidad de generar riqueza nueva muestra señales de agotamiento.
El crecimiento no alcanza
Durante años México creció por debajo de su potencial.
Hoy la situación es de mayor atención. Los principales analistas estiman para 2026 un crecimiento cercano a 1%.
Eso significa una economía incapaz de generar el volumen de empleo formal, inversión y recaudación que requiere un país de más de 130 millones de habitantes.
Un crecimiento de 1% puede parecer aceptable en una economía madura como Alemania o Japón.
No en una economía emergente con rezagos históricos en infraestructura, educación, salud y seguridad.
Mientras tanto, la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo.
Las tasas de interés siguen elevadas.
Y el tipo de cambio mantiene una estabilidad que depende más de factores externos que de fortalezas estructurales internas.
El Mundial no resolverá los problemas estructurales
El gobierno apuesta a la derrama económica del Mundial.
Sin duda existirá para:
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que los grandes eventos deportivos rara vez transforman la trayectoria económica de un país.
El Mundial no........
