Reflexiones de una reunión vecinal
Yo vivo entre el calor seco de Hermosillo y el bullicio eterno de la Ciudad de México. Hace unos días aterricé en mi departamento de la colonia Roma para la junta vecinal de rigor. Ya saben cómo son estas cosas: se empieza hablando de la gotera del cuarto piso, del vecino que deja la bici en el pasillo y de la señora del tercero B que sigue regando las plantas a las siete de la mañana con la manguera a presión. Café frío, galletas Marías y un ambiente que, por momentos, parece más un conciliábulo de la mafia napolitana que una asamblea condominial.
Pero yo, que soy curioso y un poco imprudente, decidí cambiar el tema cuando el orden del día se estaba agotando. “Oigan, ¿y qué opinan de los aspirantes de Morena para la candidatura en la Cuahutémoc?”, solté como quien pregunta por el clima. El silencio duró exactamente tres segundos. Luego se abrió el cielo.
Lo que escuché me dejó con la boca abierta.
La mayoría de los vecinos —gente de izquierda light, progres moderados, algunos que votaron por Sheinbaum y otros que todavía maldicen a AMLO en voz........
