¿Se imaginan si lo hubiera hecho un hijo de Meade, Videgaray, Espinosa o Castañeda?
El caso del hijo de Marcelo Ebrard es, por describirlo de la forma más conservadora, vergonzoso. Según ha trascendido, no solo se alojó durante meses en la residencia de la embajadora de México en Londres, sino que contó con todos los servicios propios de un hotel (pero gratis) como electricidad, agua, limpieza y cocina. Todo, huelga recordar, con cargo al presupuesto público destinado a cubrir las necesidades de la titular de la representación diplomática; una mujer llamada Josefa González-Blanco, cuyas virtudes, talentos y sentido de la ética han quedado en entredicho.
La presidenta Claudia Sheinbaum, tal vez........
