El valor del tiempo ciudadano y la deuda pendiente de la política
El activo más valioso que posee cualquier ser humano es su tiempo. A diferencia de los recursos materiales o económicos, el tiempo no se recupera, no se ahorra en una cuenta bancaria y es imposible de multiplicar. Cada minuto que transcurre es una oportunidad única que se desvanece.
Por esta razón, cuando las instituciones públicas, las y los gobernantes, las y los actores políticos convocan a la ciudadanía, la puntualidad no debe ser vista como una simple norma de cortesía o un adorno del protocolo. La puntualidad es un deber democrático fundamental, un reflejo de la calidad institucional y una muestra de respeto elemental hacia las personas.
Lamentablemente, la realidad cotidiana en la gestión pública suele caminar en el sentido........
