Todo trata de voluntad política tras el derecho internacional
La discusión sobre la solicitud de extradición de Rubén Rocha Moya obliga a volver a tres doctrinas que, aunque nacidas en contextos distintos, siguen operando como lentes para entender la tensión entre soberanía, cooperación penal y poder geopolítico: la Doctrina Estrada, la Doctrina Ker–Frisbie y la Doctrina Monroe.
I. La Doctrina Estrada: soberanía sin juicios morales externos
Formulada en 1930 por el canciller Genaro Estrada, esta doctrina parte de una premisa clara: México no debe calificar la legitimidad de gobiernos extranjeros mediante reconocimientos o desconocimientos. En su núcleo hay una defensa de la no intervención y del respeto a la autodeterminación. Trasladada al terreno contemporáneo, la Estrada no es solo una política diplomática, sino una postura ética frente al poder acerca de que los Estados no deben erigirse en jueces de otros.
Aplicada al caso de Rocha Moya, la Doctrina Estrada tensiona cualquier intento externo, particularmente de Estados Unidos, de construir narrativas políticas sobre autoridades mexicanas para justificar presiones judiciales. Una solicitud de extradición basada en imputaciones penales podría ser jurídicamente válida si se apega a tratados y pruebas; pero si se percibe como un mecanismo de deslegitimación política, México, coherente con Estrada, tendría incentivos para resistir. La clave aquí no es negar la cooperación........
