El problema con el feminicidio de Edith Guadalupe
El problema es que esta columna se trata justo sobre un feminicidio. El problema es que Edith Guadalupe hizo lo que cualquier mujer hace para sentirse más segura cuando se acerca hacia un entorno, persona o lugar desconocido. Envió su ubicación, informó a sus seres queridos dónde estaría, con quién y para qué. Era una cita de trabajo, ese edificio lo conozco bien. Afuera tiene un letrero que dice “Torre Murano” y fácil se confunde con una Torre Murano corporativa que se encuentra en avenida Insurgentes Sur, en donde hay plazas, oficinas, en la alcaldía de a un lado donde Edith fue asesinada.
El problema es que nada salva. Que no basta informar, no basta que nos cuiden a la distancia, no basta que nuestra familia vaya directo al lugar donde dijimos que estaríamos y que aún así, aún llegando antes, insistiendo, intentando, que aún así no haya autoridad suficiente que llegue a tiempo para salvarnos la vida. El problema es que para una Fiscalía, es más fácil investigar un feminicidio que una desaparición, es más fácil encontrar un cuerpo que llegar a tiempo para salvar la vida de una mujer antes de que sea feminicidio. El problema es que hay supuestamente leyes pero ni una sola persona dispuesta a cumplirlas, que los vigilantes de condominios son omisos, que aquellas empresas de seguridad privada no tienen ni siquiera protocolos obligatorios sobre violencias machistas, menos sobre desapariciones o feminicidios. Mucho menos........
