El autogol de Infantino
Donald Trump anda en lo suyo. Como siempre, exige mucho más de lo que le corresponde. Es un hombre poderoso, sin límites y temido porque está dispuesto a todo. Sus excesos le han valido el repudio de muchos de sus conciudadanos e, incluso, de antiguos aliados políticos, pero también infunden temor. Ahora que su país es el principal anfitrión de la Copa Mundial de Futbol, con la participación de Canadá y México, Giovanni Vincenzo Infantino, presidente de la FIFA, ha buscado la manera de complacerle a costa de la organización que representa y del enorme ascendiente que el futbol ejerce sobre millones de personas en el mundo.
Infantino, como se le conoce, es políglota, de origen suizo-italiano y abogado de profesión. Ha gestionado con eficacia los intereses comerciales que subyacen en el deporte con mayor afición del planeta. Preside la FIFA desde hace diez años, tras los escándalos de corrupción que también involucraron a México y estuvieron relacionados con la venta de derechos de transmisión televisiva. Antes encabezó la UEFA, el organismo rector del futbol europeo, región donde este deporte concentra........
