Sheinbaum, el retorno de Lilith: evitar la resurrección de los machos alfa y refinados
He contado que una noche fui a ver la ópera Carmen con mis nietos; con los cuatro que ya tienen edad suficiente para no generar ruido en el teatro. Los niños —uno de ellos empieza a ser adolescente— siguieron la historia gracias a unas pequeñas pantallas en los asientos que iban mostrando lo que decían los y las cantantes. Al terminar la función, los dos mayores me dijeron que todo les había gustado, excepto un detalle del final que explicaron en forma de pregunta: ¿por qué don José mató a Carmen en vez de que Carmen matara a don José?
Pensé que era una especie de broma macabra de ellos, pero el diálogo posterior me convenció de que no era así: auténticamente les pareció injusto que la mujer fuera la asesinada y no el hombre. Si a alguien iban a matar, ¿por qué a ella y no a él? He reflexionado mucho sobre eso y creo que si Carmen, con ligeros ajustes a la trama, hubiera sido no la víctima, sino la victimaria involuntaria por defenderse del machismo, en nada habría disminuido la grandeza de la obra maestra de Bizet. En fin, era otra época y las mujeres invariablemente perdían.
En esta semana de festividades religiosas, recordé un mito no cristiano, sino hebreo: el de Lilith, la primera esposa de Adán en el paraíso. A diferencia de su segunda esposa, Eva, que surgió de una........
