Claudia ganó ya el Tour de Francia. Ahora debe subirse a la bici de carga
Leen el Financial Times las personas más sofisticadas que conozco —y que tienen dinero para pagarlo: la suscripción es muy cara—. Alguien me envió durante la noche —lo vi a las 4:30 AM, cuando desperté este sábado— un artículo de ese diario: Japón toma medidas enérgicas contra sus ciclistas.
La nota detalla que, a partir de ahora, se multará a los y las mayores de 16 años que utilicen auriculares o conduzcan con una sola mano, práctica común para sostener paraguas o manipular el celular. La siguiente foto, la de un ejecutivo de traje y maletín pedaleando, es el ejemplo perfecto de esa indisciplina.
Curiosamente, el texto del FT omite la palabra fundamental para entender ese fenómeno: mamachari (ママチャリ). Proviene de mama (mamá) y chari, abreviatura de charinko, término popular para la bicicleta cuyo origen es la onomatopeya charin-charin, el tintineo metálico del timbre o campanilla.
La mamachari es la bicicleta de cuadro bajo, pesada y utilitaria, diseñada con canastilla, portaequipaje y guardafangos para ser conducida incluso con falda. Es el vehículo que millones de personas —especialmente mujeres— usan para trayectos cortos, hacer las compras o transportar a sus niños y niñas.
Japón ha endurecido su reglamento porque, en el censo de 2020, los y las ciclistas sumaban 8 millones y la evidencia muestra que, en la mayoría de los accidentes en los que intervienen, la culpa recae en quienes manejan la bici con imprudencia, no en la gente que va en su automóvil.
Pero adaptarse cuesta. El FT cita a........
