Comenzó la batalla por el 2030
La manera caótica en que termina la administración de Gustavo Petro no solo es la impronta final de lo que siempre fue su gobierno —plagado de corrupción, escándalos y una búsqueda insaciable de beneficios personales—, sino también una señal clara de que, desde ya, está en campaña para 2030. Cuidado. Me explico.
Aunque las Fuerzas Armadas han dejado claro que el mandatario saliente deberá reconocer la victoria de Abelardo De La Espriella y que la transición debe ser pacífica, los devaneos de Petro con desconocer los resultados electorales no conducen a nada práctico. Entonces, ¿para qué lo hace? La respuesta es simple: para intentar conservar poder político tras la derrota. El juego que plantea con sus declaraciones y arrebatos consiste en pretender convertirse en la voz de la oposición por encima de su propio excandidato, Iván Cepeda. La pelea entre ambos es evidente, pero separados comparten el objetivo de regresar al poder en la próxima contienda.
Su cuestionamiento a la legitimidad de De La Espriella funciona como caballo de batalla para legitimarse. Denunciar supuestas irregularidades –votos........
